Todos conocemos el famoso Juego de la Oca, un divertido tablero que conforma un espacio de entretenimiento para toda la familia. Pero esta espiral de casillas multitemática, con casillas genéricas que marcan ciertas normas obligadas de juego, desvelan un mensaje muy antiguo. Existen varias teorías sobre su origen.

ORÍGENES EN GRECIA

Según una leyenda, durante el sitio de Troya los griegos se aburrían tanto que uno de ellos, Palámedes, hijo del rey de Eubea, acabó inventando este juego.

EL DISCO DE PHAISTOS

También se ha querido ver en el Disco de Phaistos, una pieza de 2000 a. C. El disco de Phaistos o de Festos, está realizado en arcilla cocida y posee  inscripciones en ambas caras, casillas con grandes aves. Fue encontrado en 1908 por el arqueólogo italiano Luigi Pernier en el sur de Creta, en la excavación del palacio minoico de Festos, cerca de Hagia Tríada. Está fechado a finales de la edad de Bronce. Aunque sus orígenes y su uso aún no se ha descubierto, se considera un antepasado de este juego.
Una de las cosas que hace que el Disco de Festo sea una pieza única es el hecho de que los caracteres que aparecen sobre el disco no son dibujos sino impresiones realizadas con algún tipo de tampón o sello, con lo que a efectos prácticos podríamos afirmar que se trata de uno de los primeros documentos impresos de la Historia.
EL DISCO DE PHAISTOS - EL PROGRESO DEL PEREGRINO - EL JUEGO DE LA OCA - XAVI MADRID

CORTE DE LOS MÉDICIS

Una versión más fundamentada afirma que éste nació en Florencia, en la corte de los Médicis, de donde pasó a la de Felipe II. Allí tuvo tanto éxito que se convirtió en un regalo de nobles.
A pesar de esto, se sabe que la invención del juego de la Oca es anterior al siglo XI, pero cuando alcanzo una verdadera eclosión como juego, fue durante el reinado de emperador español Felipe II.
El mecenas italiano, Francisco de Médicis, regaló a Felipe II, un Tablero y dados del juego, los ociosos cortesanos y cortesanas, pronto empezaron a entretenerse con tan divertido Juego.
En ese momento, Madrid, era la capital del Imperio donde “no se ponía el Sol” y todos los gobernantes mundiales, estaban mediatizados por las decisiones que se tomaban en Madrid, que influían en una rápida aceptación y difusión de nuestros gustos y modas. El Juego de la Oca, sustituyo prácticamente al Ajedrez, en las Cortes europeas, siendo un preciado regalo intercambiado entre los nobles.
 

ORIGEN TEMPLARIO

Otra corriente de investigación atribuye su origen a los templarios, los cuales usaban en sus ratos de ocio en Jerusalén las conchas del “Nautilus”, al cual le asignaran, aparte del componente lúdico, un mensaje criptográfico que sólo determinados miembros de la Orden, eran capaces a descifrar. La concha del “Nautilus” tiene 63 espacios, que quizás sean el origen de las 63 casillas del juego.
Los Templarios, eran los guardianes de los Lugares Santos (no sólo de Jerusalén), así como de los caminos que conducían a los mismos.
Esta labor de custodia se extendió al Camino de Santiago, por entonces, aún en manos de los musulmanes, en muchos de sus tramos en la Península Ibérica.
Según esta teoría, el Juego de la Oca, es un mapa simbólico cifrado del Camino de Santiago, donde los Templarios y Compañeros Constructores, marcaban los lugares que tenían una determinada significación. Es un jeroglífico, donde los símbolos, eran conocidos por los iniciados de la Orden, y que permitía un entendimiento a todos los caballeros de la Orden independientemente del idioma de cada uno.
En otras palabras, el Juego de la Oca, era la Guía del Camino. Pero como reconocer los lugares indicados en la Guía?
Los Templarios eran monjes y soldados y compartían los Mensajes Ocultos con el gremio de Compañeros Constructores, que realizaban las catedrales y monumentos, dejando los símbolos que reconocían los Templarios y marcaban las Ubicaciones que figuraban en el Juego de la Oca.
Tenemos resuelto los problemas de: Idioma, Guía y Carteles anunciadores de las Ubicaciones. Pero te estarás preguntando, si cada iniciado Templario se desplazaba, con un Tablero de Juego de la Oca debajo del brazo?. Nada de eso cada época tiene sus soluciones y son tan fáciles que a veces nos resultan inimaginables.
Otra corriente de investigación atribuye su origen a los templarios, los cuales usaban en sus ratos de ocio en Jerusalén las conchas del “Nautilus”, al cual le asignaran, aparte del componente lúdico, un mensaje criptográfico, que solo determinados miembros de la Orden, eran capaces a descifrar. La concha del “Nautilus”; tiene 63 espacios, que quizás sean el origen de las 63 casillas del juego.
Los Templarios, eran los guardianes de los Lugares Santos de Jerusalén, así como de los caminos que conducían a los mismos.
Esta labor de custodia se extendió al Camino de Santiago, por entonces, aun en manos de los musulmanes, en muchos de sus tramos en la Península Ibérica.
El Juego de la Oca, es un mapa simbólico cifrado del Camino de Santiago, donde los Templarios y Compañeros Constructores, marcaban los lugares que tenían una determinada significación. Es un jeroglífico, donde los símbolos, eran conocidos por los iniciados de la Orden, y que permitía un entendimiento a todos los caballeros de la Orden independientemente del idioma de cada uno.
En otras palabras, el Juego de la Oca, era la Guía del Camino. Pero como reconocer los lugares indicados en la Guía?
Los Templarios eran monjes y soldados y compartían los Mensajes Ocultos con el gremio de Compañeros Constructores, que realizaban las catedrales y monumentos, dejando los símbolos que reconocían los Templarios y marcaban las Ubicaciones que figuraban en el Juego de la Oca.
Tenemos resuelto los problemas de: Idioma, Guía y Carteles anunciadores de las Ubicaciones. Pero te estarás preguntando, si cada iniciado Templario se desplazaba, con un Tablero de Juego de la Oca debajo del brazo?. Nada de eso cada época tiene sus soluciones y son tan fáciles que a veces nos resultan inimaginables.
Fuentehttp://www.juegodelaoca.com/Origenes/origenes.htm

SIMBOLISMO DEL JUEGO DE LA OCA

Del Juego de la Oca se ha venido a decir que simboliza el acceso del alma humana al Paraíso, que es un trasunto del Camino de Santiago, que simula “el itinerario del espíritu que, tras las aventuras y desventuras de su viaje vital, vuelve desencarnándose al seno de la Magna Mater, o también, que representa el viaje post-mortem del alma humana hasta el Empíreo. Se han señalado, asímismo, aspectos alquímicos, masónicos, astrológicos, e incluso tántricos.  Y si bien estas interpretaciones, unidas a otras, convienen a la significación del Juego de la Oca, ninguna podría por sí sola definirla ni agotarla completamente. Todas ellas no son sino expresiones particulares del simbolismo de un juego que, en su condición de símbolo, al estar fundamentado en lo inefable, nunca podría ser enteramente expresado en los términos del lenguaje ordinario.
El Juego de la Oca va más allá de ser un juego lúdico, o ser el mapa del Camino de Santiago, que simboliza el acceso del alma humana al paraíso, o que simula el itinerario del Espíritu que en su viaje vital, regresa desencarnándose al seno de la Magna Mater. Se han señalado simbología alquímica, masónica y astrológica. Todas estas interpretaciones no pueden sostener por sí solas el significado del Juego de la Oca. Todas son expresiones particulares del simbolismo intrínseco del juego, son fractales de una Verdad primordial, por cuya condición de símbolo nunca podría estar completamente expresado en un lenguaje ordinario.
 

LA PARTIDA Y EL RITO DE PASO. UN VIAJE RITUAL.

JUEGO DE LA OCA 2

JUEGO DE LA OCA 2

Sí es cierto, es un mapa. El mapa del Camino. El mapa espiral de la evolución de la conciencia, la mente, el alma, el Espíritu… del humano. El principal símbolo que vemos es la espiral, que simboliza el “curso del mundo las formas”, del mundo manifestado (el dominio de los estados cambiantes y de la sucesión temporal –emblemas, números de la espiral–) al mundo inmanifestado. Indica el sentido de nuestro camino personal. Tenemos momentos de dispersión y centración, expansión y contracción:

  • Expansión: Sentido que se recorre hacia el exterior, expandiendo nuestro Ser a la vida, a las experiencias. Este movimiento representa, entre otras cosas, la multiplicidad. Es la dispersión del pensamiento y del Ser.
  • Contracción: sentido que se recorre en busca de la Verdad a través del conocimiento adquirido tras un camino de expansión. El regreso a la Unidad, la Mónada, la “centración” de nuestro Ser, hacia dentro. La toma de consciencia de Sí mismo, la centración del Ser unificándose al Pensamiento.

La vida en sí misma representa el camino de la espiral expandiéndose, recabando información necesaria tanto para nuestra experiencia como para alimentar el servidor central de los datos recogidos a través de los algoritmos de la percepción. Una vez alcanzamos un estadio de máxima apertura, el Ser reconoce que ya es el momento de regresar al Origen. De demostrar que esas experiencias han sido asimiladas por el Ser consciente en su regreso a la Mónada. Es el camino de vuelta representado en la Espiral del Juego de la Oca, un tablero de entrenamiento y entretenimiento.
Durante la partida, los jugadores parten de la multiplicidad para llegar a la Unidad, de la región externa a la interna. Proceden de lo disperso y marchan a lo centrado. En definitiva, los jugadores trascienden la esfera espacio-temporal  para acceder finalmente a lo extraespacial y lo intemporal, simbolizados por el punto central del tablero que, por definición geométrica, carece de “magnitudes”. Es decir, Se encuentra fuera del espacio. Además, en algunos tableros no está numerado, lo que significa que se dispone fuera de la dimensión temporal o cíclica representada por la secuencia numérica de la espiral.
Este camino es representado en la novela del Siglo XVII (concretamente en 1678) a novela cuyo título completo es The Pilgrim’s Progress from this world to that which is to come, delivered under the similitude of a dream (El progreso del peregrino desde este mundo al venidero, mostrado como un sueño). Puedes leer más sobre este libro aquí.

La historia de Cristiano, el protagonista, comienza en un lugar llamado Ciudad de Destrucción, donde vive junto a su familia, esposa e hijos. Cristiano aparece en escena con un libro en sus manos, vestido de harapos, con los ojos llenos de lágrimas, lamentando la noticia que ha recibido por medio de este misterioso libro. Su ciudad, Ciudad de Destrucción, será destruida con fuego del cielo y todos sus habitantes serán llevados a juicio por sus crímenes en contra del Rey más justo. Cristiano comienza su peregrinaje hacia la salvación junto con su fiel acompañante, Evangelista, como un viaje en espiral desde lo más externo, el mundo de la destrucción, a lo más espiritual, el mundo celestial. John Bunyan

Autor, he Pilgrim’s Progress from this world to that which is to come, delivered under the similitude of a dream

EL TABLERO DE JUEGO

Los tableros de juego constituyen una imago mundi, una imagen del mundo, presentado la dualidad fundamental: Cielo (círculo) y Tierra (cuadrado), con sus lados orientados hacia los cuatro puntos cardinales o “extremos del mundo”, los cuatro elementos. en tanto que el punto medio representa el Centro Puro de todas las tradiciones. Esto nos recuerda al simbolismo y significado de los mandalas. El tablero está diseñado a imagen y semejanza del mundo sensible, una reproducción simbólica de la Creación (“En el principio creó Dios los cielos y la tierra” Gn.I,I ).
El tablero de juego, como el mandala, es la exposición gráfica del conflicto entre el Orden (centro) y el Caos (dispersión), y la acción de jugar expresa el “anhelo final de Unidad y retorno a la Mónada”. Bajo esta consideración del tablero como expresión de la Creación, entonces el centro representa el Fiat Lux original, punto que irradia en las cuatro direcciones del espacio dando paso a todo lo manifestado.
Si hacemos una lectura desde el centro, como dije antes, de dispersión o “macrocósmica”, la Luz determina el momento de la Creación. Si hacemos la lectura de concentración o “microcósmica”, el jugador supera el conflicto del Caos restableciendo el Orden. Por eso se dice en la tradición hindú que, el individuo, en su proceso de liberación de las cadenas de la vida, sigue una trayectoria inversa a la que siguió en el proceso de su entrada en la manifestación.

NUMEROLOGÍA Y ASTROLOGÍA

(Tablero anónimo del siglo -XVIII impreso en Boloia con dibujos en las esquinas de (lo que parece ser) personajes de la Comedia dell´Arte y una pareja central mirando la oca con avidez. Como la mayor parte de los tableros de la oca, este ejemplar tiene 63 casillas jugables numeradas)

(Tablero anónimo del siglo -XVIII impreso en Boloia con dibujos en las esquinas de (lo que parece ser) personajes de la Comedia dell´Arte y una pareja central mirando la oca con avidez. Como la mayor parte de los tableros de la oca, este ejemplar tiene 63 casillas jugables numeradas)

La numerología presente en el tablero completa su iconografía y simbología, haciendo que el propio tablero sea un instrumento adivinatorio. En primer lugar, el número de casillas, o divisiones de la espiral, incluida la viñeta central, coincide con el número de casillas del tablero de ajedrez y con la del antecedente del parchís, el caupur. Todos están basados en el esquema del asthâpada hindú, un diagrama de 8 x 8 cuadrados. Estamos hablando del número 64, que es también el número de hexagramas del I Ching cuyas combinaciones surgen de los dos trigramas básicos, y constituyen la totalidad del mundo manifestado.
Del mismo modo se dice que la cifra 63 (6+3=9), la totalidad de las “figuras” de la espiral del Juego de la Oca, “es el último número del universo creado, expresa el fin de un ciclo, el cierre de un anillo, el término de una carrera”, y completa el conjunto de la manifestación junto al número 64, que ocupa en el juego la posición central representando la Unidad metafísica (64, por reducción de sus cifras componentes, equivale a 1; 6+4=10;1+0=1). Se podrían aún señalar otras muchas correspondencias, pero nos limitaremos finalmente a comentar que la cifra que nos ocupa, 64, es submúltiplo del número cíclico fundamental 25920 (el Gran Año pitagórico), que mide la precesión de los equinoccios, lo cual conviene al simbolismo cíclico de la espiral en el  juego como representación del mundo manifestado en su doble dimensión de espacio y tiempo.
 
 
“Así, cuando hubo ordenado todo el Cielo, (Zeus) hizo de esta Eternidad que siempre permanece en su unidad una imagen sempiterna que se mueve de acuerdo con el número: esto mismo que hemos llamado tiempo” Platón

LA ESCALA PLANETARIA

JUEGO DE LA SCIMIA

JUEGO DE LA SCIMIA

En la configuración numérica de la espiral se suceden otros números importantes, especialmente 7 y 9, que dividen la totalidad inicial (63) en siete sectores de nueve casillas, división que ofrece un notable parecido con las representaciones tradicionales de la escala planetaria, en las que cada esfera estaba bajo la “influencia” de un astro, y cuya vinculación con el proceso iniciático nos parece evidente. Recordemos en los misterios mitraicos, por ejemplo, el papel de la escala de siete peldaños asimilados a los siete metales astrológicos, o en el ritual masónico, los siete escalones de la escalera de caracol que simbolizan “las siete fases del proceso de iniciación, los siete niveles de consciencia y las siete artes liberales”.
En el juego de la Oca, 14 ocas ocupan 14 casillas. Estas 14 ocas se hallan dispuestas en dos grupos. Aparentemente cada oca se espacia 5 casillas de la anterior, y 4 de la siguiente. En realidad hay dos grupos de ocas cuyos espacio temporal se intersectan entre sí, espaciando finalmente cada oca del mismo grupo 9 casillas.

grupo I: 5-14-23-32-41-50-59
grupo II: 9-18-27-36-45-54-63

 
El conjunto se presenta como dos espirales gemelas de siete ocas, asociadas respectivamente a los números 5 y 9 (a los que pueden ser reducidas mediante suma de sus dos componentes todas las cifras reproducidas arriba). Podrían tener relación  estas dos ocas gemelas con los “dos pájaros, inseparables amigos, que se posan en el mismo árbol; uno de ellos come el fruto dulce, mientras el otro mira sin probar bocado.”(Mundaka Upanishad III,1), que  simbolizan el jivâtma y el Âtmâ, es decir, los dos grados del Sí-mismo.
ESQUEMA EL JUEGO DE LA OCA - EL JUEGO DE TU VIDA - XAVI MADRID
Del mismo modo, los números 5 y 9 que designan a las ocas gemelas participan del simbolismo de la Dualidad Cósmica y representan, en una de sus acepciones, las dos vías principales (mârgas) de realización metafísica del ser humano.  En tanto el cinco es, según la doctrina pitagórica, el número nupcial, emblema de la Hierogamia, conjunción del principio celeste (3) y terrestre (2), representando los cinco sentidos y las cinco formas sensibles de la naturaleza (ciencias cosmológicas), dicho número se vincula a la Vía de los Pequeños Misterios (Bhakti Yoga) o Iniciación Real, que culmina con la realización del “Andrógino primordial”. El número nueve, imagen completa de los tres mundos, de la Gran Tríada (Cielo-Hombre-Tierra), límite de la serie numérica antes de su retorno e integración en la Unidad, se asocia a la Vía de los Grandes Misterios (Jnâna Yoga) o Iniciación Sacerdotal, que cristaliza en la realización de la “Identidad Suprema”.
Estas dos cifras, 5 y 9, aparecen en estado puro en las dos primeras ocas del juego, separadas por el Puente, símbolo del paso desde la realización de la individualidad integral o “estado primordial” o “Edénico”, meta de los Pequeños Misterios, a la realización de la “Identidad Suprema” u obtención de los “estados supraindividuales”, meta de los Grandes Misterios. En otras palabras, 5 y 9 respresentan al “Hombre Verdadero” y al “Hombre Trascendente”, siendo aquí la significación particular del Puente la del tránsito “de la muerte a la inmortalidad”, el paso de los estados individuales a los supraindividuales. Sobre este punto es necesario aclarar una cuestión de importancia extrema, y es que la dualidad entre las dos vías se presenta en sendos planos de realización horizontal y vertical donde la primera sirve de base o punto de partida a la segunda, lo que en el Juego de la Oca se traduce en el recorrido de la espiral plana hasta el centro del tablero (el Jardín de la Oca, símbolo del Paraíso Terrenal), y la trayectoria del eje vertical que arranca desde ese centro, eje que lleva hasta la obtención de la “Identidad Suprema”, que queda fuera del “programa” del juego como soporte iniciático, al menos en lo que se refiere a su dimensión ritual o activa.
 

LA DOBLE ESPIRAL

Doble espiral

Doble espiral

Las dos series septenarias de ocas son una representación del símbolo de la doble espiral, en cuanto emblema de la Dualidad Cósmica, y constituyen probablemente el más relevante de los que se asocian al repertorio simbólico del Juego de la Oca; habida cuenta de su complejidad, nos limitaremos con reseñar  algunas cuestiones fundamentales, entre ellas que la espiral del Juego de la Oca es en realidad una doble espiral, que admite dos lecturas, definidas respectivamente por un sentido centrípeto y otro centrífugo, que se asocian a la iniciación “ascendente” y “descendente”, aun cuando sólo el primero de ellos sea el que desarrolle el juego, siendo este movimiento de retorno al origen (centrípeto) el que indica “la vía seguida por el sabio para alcanzar la unión con el Principio”.
Espiral de cobre para el interior de los orgonites. En el interior de la espiral se coloca la pieza de cuarzo.

Espiral de cobre para el interior de los orgonites. En el interior de la espiral se coloca la pieza de cuarzo.

Observaremos también que el sentido ascendente y descendente de la doble espiral se relaciona con las dos fases complementarias e inversas de la manifestación universal, denominadas en la doctrina hindú Kalpa y Pralaya, y consideradas como los “días y las noches de Brahma”; concepción de la formación de todas las cosas a partir del Principio Supremo, al cual deben volver en la disolución final al concluir el ciclo completo; son dos “ritmos” que se corresponden en su  “despliegue”  y “repliegue”, con las dos fases de la respiración (aspir y expir), o del Soplo divino.
Estas dos secuencias de la doble espiral responden a la estructura rítmica del movimiento que tiene lugar en el interior del laberinto, “que procede no de forma rectilínea, sino en un cierto sentido de una alternacia de sístole y diástole”, cuya relación con el nacimiento y la muerte han sido ampliamente discutidas en otras ocasiones para volver a insistir en ellas. Las dos fases de las que acabamos de hablar se encuentran igualmente en la alquimia, donde son llamadas Solve et Coagula,  “disolución” y “coagulación”, y ello porque  el “Opus Alchimicum” sintetiza simbólicamente el conjunto del ciclo cósmico.
Atendiendo al plano macrocósmico, las dos espirales gemelas compuestas por siete ocas equivalen, en la doctrina hindú de los ciclos, a las dos series septenarias que componen un Manvantara, eras de los sucesivos Manus, legisladores primordiales o “polos” de la manifestación, hasta un número total de 14;  y que corresponden también a los siete Dwipas o “regiones” en las que está dividido nuestro mundo, según la misma tradición, o a las “siete tierras” del esoterismo islámico y la Kábala judía; de las que se afirma que “cada una de ellas regida por un “Polo” (Qutb)” hasta un total de siete, todos ellos subordinados al “Polo” supremo. Añadiremos que los siete “polos” terrestres están considerados como reflejos de los siete “polos” celestes, que presiden respectivamente los siete cielos planetarios”. Del mismo modo, todo este simbolismo cíclico se halla presente en la espiral del juego (que hemos considerado una representación del mundo) igualmente dividida en dos series septenarias, cada una “regida” por dos ocas, una terrestre y otra celeste, que se vinculan a las cifras 5 y 9 que “regulan” el juego, y que dependen del Polo Supremo, siendo éste uno de los significados de la Gran Oca que aparece en el centro de algunos tableros,  la cual se constituye como Brahma, en “el único pájaro en medio del mundo” (Svetasvara Upanishad, Sexto Adhaya, 15)
Por otro lado, René Guénon asegura que esta doble espiral “se refiere al simbolismo de los dos hemisferios, uno luminoso y el otro oscuro, (yang, en su sentido original, es el lado de la luz, y yin el de la sombra), que son las dos mitades del “Huevo del Mundo”, asimiladas respectivamente al Cielo y la Tierra.” –y prosigue diciendo– “son también, para cada Ser, las dos mitades del Andrógino primordial”.
 

LAS PRUEBAS INICIÁTICAS

Volviendo a los números, observamos que también se cuentan entre las casillas que consituyen las “venturas” y “desventuras” del juego hasta un total de 7 (el Puente, la Posada, los Dados, el Pozo, el Laberinto, la Cárcel y la Muerte), o nueve según otros autores, que incluyen la duplicidad de los Dados (casillas 26 y 53) y añaden la casilla 63 (la puerta del Jardín de la Oca).
Vamos a inclinarnos por la primera enumeración, en tanto las siete casillas “fastas” y “nefastas” simbolizan el proceso de  “purificación” (el “martirio de los metales” alquímicos) a la que ha de someterse el neófito que pretende, tras superar una serie de pruebas, alcanzar el antro iniciático (el centro del tablero) para obtener, efectivamente, la iniciación. “Todo transcurre en las siete salas laterales del templo: el Sancta Sanctorum en el centro sólo es accesible “cuando de dos se haga uno” y se franquee la puerta de la muerte y de la putrefacción” (J.Browring, Panel de trabajo para el 2º grado masónico , 1819.) En el Juego de la Oca, como se explicita en la fórmula masónica anterior, el acceso al Sancta Sanctorum central (la meta) sólo es posible una vez superada la Muerte (casilla 58), cuando “de dos se haga uno”; situada tras la muerte, en la casilla 59, aparecen efectivamente juntos los dos principios complementarios (5 y 9) del andrógino primordial, siendo además el único caso en todo el juego en que ambos dígitos aparecen “reunidos”.
CHAKRA YOGA KUNDALINI  - BIOGEOMETRIA - XAVI MADRIDEstas siete pruebas, por otro lado, podrían relacionarse también con los siete centros sutiles del ser humano, según la doctrina tántrica (así se dice que “los santos y sabios tienen “siete agujeros” en el corazón”. En el Kundalîni yoga, los siete centros sutiles (chakras) son abiertos por las dos serpientes (Ida y Pingala) que, ascendiendo desde el Mûlâdhâra (centro sutil localizado en la región genital) en torno a un eje alcanzan la cima en el Brahma-randra (la coronilla) donde se sitúa el Shakra supremo, el “Loto de mil petalos”. El simbolismo de estas dos serpientes equivaldría al de las dos espirales gemelas del Juego de la Oca, en la que las siete ocas que las constituyen son representaciones de los estados superiores del ser: “viniendo del norte o volviendo a él, estas aves simbolizan los estados superiores o angélicos del ser en curso de liberación y volviendo hacia el Principio supremo”  (idéntico significado tienen las alas en las que culmina el caduceo hermético, bastón de Mercurio, el dios hermafrodita, símbolo del andrógino primordial de naturaleza blanca y negra, cuya relación con el esquema kundalínico es evidente).
En alquimia, asímismo, son siete las fases que conducen a la roca central del lapis (la piedra filosofal), las siete fases alternantes del Solve et Coagula (tintura, coagulación, destilación, putrefacción, solución, sublimación, calcinación), compendio de la Gran Obra alquímica. Estas etapas del “Opus Alchimicum”, en tanto proceso circulatorio ascendente y descendente, se representan también como pájaros volando hacia el cielo o descendiendo hacia la tierra.

EL SIMBOLISMO DEL COMBATE Y LA RESOLUCIÓN DE LOS CONFLICTOS

La Dualidad Cósmica se expresa con frecuencia como un combate entre dos principios antagónicos; en ese caso, conviene recordar que en los juegos interesa no el conflicto en sí mismo, sino como medio para la solución de una oposición; siendo, paradójicamente, el objetivo mismo de la guerra el restablecimiento de la paz.
El tablero de juego, conceptuado como escenario de un conflicto (especialmente en el caso de ajedrez), tiene la significación general de la existencia concebida como “campo de acción” (kshetra) de las fuerzas divinas: “en su significado más universal, el combate figurado por el juego del ajedrez representa –según Titus Burkhardt–  el de los devas con los asûras, los “dioses” con los “titanes”, o los “ángeles” con los “demonios”, derivándose de éste todos los demás significados del juego”.
En el Juego de la Oca, este aspecto agonístico se presenta de varias maneras, entre ellas, la rivalidad entre cada jugador y sus oponentes, que aparece como una “carrera” hacia la meta; en la lucha individual de cada jugador con las diversos obstáculos que se presentan en el recorrido del tablero; en el conflicto entre la voluntad del jugador contra el “azar” o representado por la tirada de dados (voluntad y destino); pero sobre todo, el conflicto fundamental se da entre lo exterior y lo interior, esto es, las respectivas posiciones del jugador en el inicio y el final del juego.

JUEGO DE LA MARINA

JUEGO DE LA MARINA

LA MUERTE INICIÁTICA

La presencia de la muerte entre uno de los emblemas del Juego de la Oca ha suscitado toda clase de interpretaciones fantasiosas, que no dudan en situar su significado en la base de todo el “discurso” simbólico del juego; se ha llegado a decir que el propósito del juego “no es competir o ganar, sino llegar; o sea, morir”, reduciendo toda la riqueza simbólica del juego a un simple “programa existencial”,  e incluso se han propuesto no menos absurdas tesis “reencarnacionistas”, debidas a una observación superficial y al desconocimiento de las más elementales nociones de simbolismo tradicional.
Si bien el símbolo de la muerte es uno de los más relevantes en el Juego de la Oca, como justamente ha sido observado, ello no implica que haya de ser contemplado como el objetivo final del mismo, y su posición en el tablero así lo indica expresamente. Es el “arcano sin nombre”, como reza la lámina XIII del Tarot, se halla en  la casilla 58 (5+8=13), y no en la viñeta final, situación que le correspondería de ser efectivamente la “meta” del juego, de lo que se desprende que cualquier interpretación del itinerario de los jugadores como un trasunto de la existencia humana es del todo erróneo, o cuando menos, incompleto. Debe haber aquí por tanto otra cosa.
El significado general, en el Juego de la Oca, de la Muerte, es análogo al del laberinto o la espiral, y ello por dos razones simbólicas:

  • la primera de las cuales se refiere al valor “apotropaico” o de defensa que hemos observado en los trazados laberínticos, en los encuadres, las espirales y los nudos, que con este propósito de protección mágica se representaban en los muros de las casas. Como la casilla de la muerte, el laberinto y la espiral “permiten o vedan, según los casos, el acceso a determinado lugar donde no todos pueden penetrar indistintamente”, lográndolo únicamente los que están “cualificados” ; esta idea de “selección” conviene además al sentido de las “pruebas iniciáticas”, de las que la espiral misma no son sino una representación, y no la iniciación en sí misma, que sólo puede tener lugar en el Corazón del Antro Iniciático, en el Centro del laberinto, en la meta final, que se presenta así como un lugar reservado a los “escogidos”.
  • En segundo lugar, el papel de la muerte en el juego corresponde al del “monstruo devorador”, que impide al héroe llegar a la dama, custodia el tesoro o defiende el acceso al antro iniciático, u otros tantos símbolos del Centro espiritual; monstruo al que hay que combatir y vencer. Este aspecto se halla igualmente en la leyenda de Teseo y el Minotaruo, que acecha en el centro del laberinto, y asímismo se encuentra en el símbolo de la serpiente enroscada en el Árbol, cuyo esquema repite en el tablero la espiral enrollada alrededor del eje central, donde responde al papel de la serpiente como guardiana de determinados símbolos de la inmortalidad, entre ellos el acceso al Paraíso.

En algunas tradiciones, el recorrido de los diferentes estados de la manifestación está representado por la migración del ser por el cuerpo de una serpiente; lo que nos remite al simbolismo del shamsara búdico, la rueda de la vida, de la que el Ser debe liberarse para alcanzar el Nirvana.
Pero la significación más profunda de la Muerte es la que se vincula al simbolismo del “Guardián de la Puerta”, el “Glotón” o “Monstruo Andrófago”, un símbolo de variadas formas que se encuentra representado a menudo en las puertas de los templos de diversas culturas, incluido el arte románico europeo, donde con frecuencia adopta los rasgos de una cabeza de león, o usualmente, como dos leones que flanquean la entrada al espacio sagrado.
Vinculado con la idea de la puerta, cuya función además detenta, Coomaraswamy dice que ese rostro, “es verdaderamente la “Faz de Dios” que a la vez mata y vivifica (no es exactamente una “calavera”, es decir, la “cabeza de un muerto”, sino que es “la cabeza de la Muerte”, o sea la de Mrtyu, otro de cuyos nombres también es Kâla.”, que es también el “Tiempo devorador” . Aquí hay una indicación que explica la relación de Saturno con la muerte: la Muerte representa “la vía única por la que todo ser ha de pasar necesariamente, presentándose así como el “Guardián de la Puerta”, que debe franquear para liberarse de las condiciones limitativas de la existencia manifestada.
 
LA DOBLE VÍA DE LA LIBERACIÓN
En el Juego de la Oca, la casilla de la Muerte actúa separando a los jugadores, que hasta entonces han seguido el mismo itinerario, en dos caminos distintos: uno que conduce definitivamente hacia la meta, y el otro que reconduce al inicio del recorrido. De modo que el jugador que cae en la casilla 58, vuelve a empezar el juego:

“según el estado al cual ha llegado el ser que se presenta ante ella, su boca es para éste “Puerta de la Liberación” o las “Fauces de la Muerte”.

Estos dos itinerarios simbólicos son los que puede seguir el ser humano en su proceso de liberación gradual, y son descritos de esta forma en un pasaje de la Bhagavad-Gita:

“Voy a enseñarte en qué momento (…) los que tienden a la unión dejan la existencia manifestada, sea sin retorno, sea para volver a ella. (…) Estas son las dos vías permanentes, una clara, la otra oscura, del mundo manifestado;  a través de una no hay retorno (la que conduce al centro, a la “salvación”); a través de la otra se vuelve hacia atrás (al mundo manifestado, al inicio de la espiral)”

(Bhagavad-Gita, VIII, 23.26).

Los mitólogos griegos nos dicen que los dioses tomaban esta vía para dirigirse al palacio de Zeus, y que los héroes la seguían igualmente para entrar en el Olimpo.

Estas dos vías son llamadas, en el Vedanta, Pitri Yana y Deva Yana, o “Puerta de los Hombres” y “Puerta de los Dioses”.
 

Todas estas observaciones sobre el simbolismo del Juego de la Oca, aunque incompletas, bastan para poner de manifiesto el grado de complejidad que presentan estas cosas, y cuántas consideraciones es posible señalar en lo que se presenta, exteriormente, como un mero entretenimiento, cuyo alcance, sin embargo, es incomparablemente superior, una vez más, a lo que dictan las apariencias.

TABLERO ANÓNIMO JUEGO DE LA OCA

CAZA AL LADRÓN DE CARBÓN

CISNE DE LA ELEGANCIA - DISEÑADO PARA LA INSTRUCCIÓN Y DIVERTIMENTO DE LOS JÓVENES

EL JUEGO DE LA BARCA

EL JUEGO DE PARÍS EN MINIATURA

EL JUEGO DEL BARCO DE VAPOR

EL NOBLE JUEGO DEL CASTILLO Y EL ELEFANTE

EL NOBLE JUEGO DEL CISNE

FILOSOFÍA CORTESANA - CRIADO DEL REY NROS

TABLERO ANÓNIMO JUEGO DE LA OCA

TABLERO ANÓNIMO JUEGO DE LA OCA

JUEGO DE LA SCIMIA

JUEGO DEL ÁGUILA

JUEGO DEL CAZADOR

JUEGO DEL GALOPE

JUEGO DE LA MARINA

JUEGO SACA EL BÚHO

MAPA DE LA OCA

NUEVO Y PLACENTERO JUEGO DEL BARÓN

NUEVO Y PLACENTERO JUEGO DEL JARDÍN DEL AMOR

Bibliografía
  • J. Martínez Vázquez de Parga’s – Juego, figuración y símbolo. El tablero de la oca, Madrid: 451 Editores, 2008,
  • Miquela Forteza’s La xilografía en Mallorca a través de sus colecciones. La imprenta Guasp (1576-1958), Palma: Olañeta, 2007.
  • Antonio Páez – http://www.viajesconmitia.com/el-simbolismo-del-juego-de-la-oca/
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