El ego se esconde siempre tras cada pensamiento, acto o emoción. ¿Estás dispuesto a hacer consciente lo que se oculta tras cada uno de estos aspectos para liberar al ego de su prisión?

El Ego es esa máscara tras la que ocultamos nuestra verdadera esencia, nuestro Ser Primordial. En psicología se conoce como personalidad. Así, la personalidad es esa máscara que forjamos desde pequeños para mostrar al mundo el personaje que elegimos para las primeras etapas de la vida. Cuando un Ser viene a este mundo, es tal cual el espejo de su Ser cristalizado a través de su programa kármico. Su instinto reconoce que el entorno de este plano es distinto al que tiene de origen, y comienza un proceso de reconocimiento del entorno y supervivencia. Si el entorno en que nace se vuelve hostil hacia su Ser, éste pone en marcha mecanismos de defensa y se oculta bajo diferentes máscaras para no ser descubierto por la oscuridad. En este momento comienza a forjarse el Ego principal que nos acompañará en las diversas etapas de nuestra existencia.
Durante los siete primeros años de vida, el niño va tanteando su entorno familiar, el vecindario, el colegio, etc, y va descartando personajes que su ser reconoce como no adecuados para su supervivencia en este plano. Así, máscara sobre máscara, capa sobre capa, el Ser va quedando doblegado en el interior del niño, mostrando al mundo exterior lo que éste espera de él: su Ego.
Con este primer ego de la infancia camina hacia la etapa de juvenil, que le hará agudizar sus facciones o cambiarlas radicalmente por rechazo o por miedo a ese rechazo, y que le conducirá a la etapa adulta, en la que el Ego ya ha tomado el control del Ser.
Esto nos sucede a todos en mayor o menor medida, más aún a aquellos que alardean de haber sometido o incluso aniquilado a su propio Ego. ¡Qué gran estratega! No hay mayor victoria que la de hacer crear a tu enemigo que ha vencido de por vida. El Ego es ese acechador que todos llevamos dentro, ansiando una alteración de nuestros actos, emociones o pensamientos. El Ego, el mejor de nuestros maestros, siempre vigía en su atalaya para traernos nuevas experiencias, nuevas situaciones, nuevos ámbitos donde elegir de manera consciente todo lo que deseamos traer a nuestra vida necesario para nuestro proceso evolutivo. Es ese Ser que tiene un conocimiento muy preciso sobre nosotros mismos: lo que nos pacifica, lo que nos altera, lo que nos encadena, lo que nos libera, lo que nos culpa y exculpa, lo que nos llena de amor, y lo que nos alimenta de odio.
Descubre al Ego en cada uno de esos aspectos, hazle saber que está indefenso y él mismo se disolverá en el abismo de la Luz que viertas sobre su existencia. Y lo hará, desaparecerá, se disolverá por un instante, pero regresará a tu plano existencial con un nuevo acto, una emoción atrapada, un pensamiento diferente y distante. No le des la oportunidad a creer que él controla tu Ser. Toma consciencia de que el Ego es el filtro con el que el mundo te percibirá: es tu personaje, mi personaje. 

El mayor triunfo del Ego es conseguir que nuestro Ser se identifique con él, es decir, que creamos que nuestra verdadera esencia es la máscara con la que actuamos ante el mundo. 

El ego se alimenta de todo lo negativo, de todo lo que te desconecta del presente. Haz consciente ese presente y ganarás camino al Ego. Ve re-conquistando poco a poco tu terreno, tu esencia, tu verdadero Ser. Cambia un pensamiento negativo por uno lleno de amor. Una palabra malsonante por otra biensonante. Reconócete cada instante en el ser lleno de AMOR que eres.
Encuentra la forma y manera que a ti pueda servirte. Cada uno de nosotros tiene un traje a medida para andar este camino. Encuentra ese traje, o sé el Sastre que cosa cada una de las costuras de tu Ser.
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Recuerda que cada vez que arrojes Luz a tus pensamientos, éstos dejarán de vivir en la oscuridad.

 

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