En los años 30 un científico austríaco llamado Wilhelm Reich logró medir en su laboratorio la energía vital de la que los orientales vienen hablando hace ya bastante tiempo (el Chi, Prana, Mana, etc).


El Dr. Reich, comprobó empíricamente en su laboratorio, que aquella energía «etérea» sí existía. Reich denominó a esta energía vital como orgón. Siguió experimentando y observó que los metales  atraían pero al mismo tiempo repelían esta energía, y que por otro lado, ciertos materiales orgánicos, la retenían o mantenían. De estas observaciones inventó los llamados «acumuladores orgónicos».

Siguió experimentando y observó que los metales (de los instrumentos de laboratorio) atraían pero al mismo tiempo repelían esta energía, y que por otro lado, ciertos materiales orgánicos (como la madera o lana), la retenían o mantenían.

De estas observaciones inventó los llamados «acumuladores orgónicos» (ORACS), que como indica el nombre, acumulan orgón. Éstos consistían en unas cajas cuyas paredes estaban hechas con capas alternas de metales y materiales orgánicos. Por ejemplo una plancha de metal y luego una capa de lana, plancha de metal, luego lana, metal-lana, o bien metal-aserrín, metal-aserrín. Luego abría sus cajas en lugares limpios y con «buena energía», por ejemplo un parque nacional, y las dejaba abiertas por unos días. De vuelta en su laboratorio, empezó a experimentar con plantas. Éstas hacían sin luz todos sus procesos naturales, incluyendo fotosíntesis y generación de clorofila, y crecían fuertes y vigorosas. En 1986 científicos de la Universidad de Marburg en Alemania, publicaron los resultados sobre un estudio en el que se demostró que los tratamientos con Orgón por tan sólo 30 minutos, tenían un impacto positivo en la salud.



Ahora bien, estos acumuladores de orgón no eran específicos, esto porque hay dos tipos de orgón, uno «positivo» y otro «negativo», y por tanto el efecto acumulador no era particularmente deseado (obedeciendo a las leyes del universo, también existe un orgón neutro).

Años más tarde, se perfeccionó la tecnología de Reich, logrando que en vez de acumular, se transforme la energía  a positiva, (chi, prana, orgón, mana, etc) constantemente. Como material orgánico se utilizó resina plástica, y posteriormente se incorporó un cristal de cuarzo a la mezcla, lo cual aumentó la efectividad de los generadores, por el efecto «piezo-eléctrico» del cuarzo bajo presión, en la resina. El Cuarzo actúa como un electromodulador energético constante.

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