En Geometria Sagrada, el círculo representa la unidad incognoscible que subyace a toda manifestación. A nivel macrocósmico representa lo Absoluto, lo inmanifestado, la Fuente de todo.

Si se coloca un punto en el centro del círculo, algo viene a la existencia desde las profundidades de la incomprensible Nada: la Luz está comenzando a brillar desde la Oscuridad; el Sonido surge del interior del Silencio; el Ser proviene del No-Ser; el número 1, la unidad relativa de todo lo manifestado, hace su aparición.


En las enseñanzas esotéricas, la unidad viene siempre representado por un triple aspecto: el pasado, presente y futuro; el cuerpo, el alma y el espíritu; niñez, juventud y madurez; agua, aire y tierra; planos físico, astral y mental; y un largo etcétera.

Todas las triplicidades que imaginemos forman los distintos aspectos de la mónada.

Eso es la base del significado del Triskell. La multiplicidad de los 3 aspectos que conforman el Círculo, representados por los 3 brazos en espiral: el movimiento de las fuerzas constituyentes del Universo para manifestar la idea de lo inmanifestado.

La mente humana siempre exige símbolos en los que condensar y expresar grandes conceptos mediante una síntesis apropiada y, en el simbolismo de la forma geométrica el círculo se presta a menos objeciones que cualquier otro símbolo.

El Triskell es el mandala de la creación, que ayuda en nuestros telares a visualizar la manifestación del sueño generado desde nuestras aguas, donde nada nuestro cuerpo astral, materia creadora de nuestros sueños.

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