Entramos en la tercera entrega sobre el Karma. Hoy hablaré de los Señores del Karma, relacionando lo que ya creemos que conocemos con lo que creemos que desconocemos.

Los “Escribientes” o “Escribas” o Registradores celestes, anotan cada palabra proferida, cada acto realizado y cada pensamiento proyectado.

Son los agentes o Señores del Karma, de la Ley de Retribución, los cronistas que imprimen fielmente en las tablas de la Luz Astral cada acción, pensamiento y emoción.

Son los que pesan los actos de cada personalidad al momento de la separación definitiva de sus principios, y forman el molde kármico para la próxima existencia.

Los Señores del Karma

Son los cuatro Maharajas o Devarajas, colocados en los cuatro puntos cardinales para guardar la Humanidad.

Son las cuatro Divinidades Kármicas que gobiernan las fuerzas cósmicas de los puntos cardinales.
Estos seres son los PROTECTORES de la Humanidad, guardándolos de los peligros que aguardan en su senda evolutiva.

Cada Señor del Karma tiene su centro en el eje de los cuatro cuadrantes y es como si estuvieran espalda con espalda en el centro de la esfera terrestre.
Por estos cuatro cuadrantes circulan las cuatro energías que componen la esencia de los cuatro elementos básicos para la construcción en el plano material: El Fuego, El Aire, El Agua y La Tierra.
Con ellas se construye y reconstruye todo ser en la Tierra, ya se trate de un mineral, un vegetal, un animal o un ser humano.

Los Señores del Karma toman de allí las energías precisas y necesarias para suministrar al hombre el molde de su futuro cuerpo etérico; molde ajustado a las condiciones Kármicas de la vida a la cual ingresará.

Cada nuevo hombre que ingrese a la vida necesitará el mejor molde etérico, tanto:

  • para superar las dificultades que le esperan;

  • como para dar un nuevo paso evolutivo personal y aportar a la evolución de la Humanidad.

Cuando el hombre crezca en su evolución, así como cuando el niño crezca, que podrá comprender, respetar y valorar la insigne tarea llevada a cabo por estos guardianes y protectores de la Humanidad.

Mejorando nuestra relación con los Señores del Karma

Procuran el bien de la humanidad. No buscan el sufrimiento de cada integrante de la humanidad, sino que por el contrario, buscan minimizar las dificultades que el propio hombre se busca, ya sea por su maldad, egoísmo, ignorancia y porfunda estupidez.
Tenemos la mala costumbre de utilizar el karma como justificación de desgracias y sólo representa un punto del camino, un tropezón que debe ser superado, pero siempre mediante un cambio de comportamiento.
Como hemos visto ya, es en los dos primeros envoltorios del cuerpo de deseos donde se encuentran las causas que producirán en otra vida los efectos de karma. Cuanto mayor sea el contenido material de esos envoltorios inferiores, mayor será la cantidad de karma, que entrará en la composición de nuestro futuro cuerpo de deseos en la próxima vida. De ahí la necesidad de aligerar esos dos envoltorios mediante la concienciación de las actividades erróneas, contrarias a la evolución de nuestro universo, en el diario ejercicio nocturno (o diurno) de retrospección.
Resulta especial el momento en que los antiguos conocidos se encuentran, se reconocen y unen de nuevo sus fuerzas para la edificación de una obra humana. Cuando un vínculo de este tipo existe, incluso el karma individual puede liquidarse en común, de manera que si uno de los miembros de esa cadena de solidaridad tiene una cuenta adversa a pagar, el amor que por él sienten los demás puede forzar el Ego a abandonarles su vehículo físico, que ellos cuidarán, mimarán, protegerán y le darán finalmente, por la vía de la razón, esas experiencias amargas que debe vivir en su piel. El amor es una medicina universal que limpia de todos los errores y todo ser humano contiene el amor en potencia y cuando esa potencialidad se dinamiza y actúa, la persona tiene el poder de perdonar los errores de los que se aproximan a su esfera, de los que lo amaron y lo odiaron.

* * *

El hombre puede estrechar ciertos vínculos con los Señores del Karma, para armonizar así su relación con ellos, cultivando las cuatro virtudes cardinales (cada virtud se corresponde con uno de los Señores del Karma, regente de cada punto cardinal)

  • JUSTICIA. Sé justo mejorando tu relación con el prójimo y comenzarás a reestablecer la paz y armonía con uno de los Señores del Karma. Rrecuerda que cada obra que apunte al plano espiritual, compensa con creces los errores del plano material.
  • PRUDENCIA. Permitirá no sólo el desarrollo de la sabiduría y del saber callar y dar más poder al Verbo, sino que llevará además a la paulatina armonización con otro de los Señores del Karma.
  • FORTALEZA y TEMPLANZA para enfrentar situaciones. Decir y hacer lo correcto al costo que fuere, llevarán a la armonía con los otros dos Señores del Karma y a la estructuración de un mejor Dharma personal.

 Decálogo de buenas prácticas para transmutar el karma negativo

Atendiendo a la afirmación anterior, sobre cómo cultivar las 4 virtudes cardinales, podríamos definir este decálogo de buenas prácticas para transmutar el karma negativo. Al fin y al cabo, no consiste en la redención, sino en la compensación.

  1. Aprende a guardar silencio en los momentos de mayor turbulencia
  2. No juzgues al próximo
  3. Enfoca tu atención sobre las cosas que más te agradan
  4. Mantente quieto, no trates de luchar, no desperdicies energía en exceso. Recuerda que tan sólo es una prueba
  5. Ten esperanza, lo que parece real es sólo un pensamiento polarizado de tu mente.
  6. Perdona, suelta y libera
  7. Habla siempre en positivo
  8. Medita por lo menos, dos veces al día (5 minutos sería muy buen comienzo)
  9. Visualiza situaciones agradables para ti y todos los seres cercanos
  10. Ofrece Amor sin importar lo que recibas
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