Desde los albores de nuestra civilización, la entrada de los lugares sagrados o templos, han sido custodiados por dos pilares colocados a la entrada del recinto, siendo éstos los que delimitaban la línea que los neófitos debían atravesar para su iniciación. Estos dos pilares, además de formar parte de la estructura del templo, vistos en conjunto es un símbolo arquetípico que representa la puerta de entrada hacia lo desconocido.


 

FACHADA AYUNTAMIENTO CARTAGENA CON SUS DOBLES COLUMNAS PRINCIPALES

Estas dos columnas están presentes allá donde miremos. Ya sea en los templos de la antigüedad, en los templos modernos, en algunas viviendas o edificios públicos, incluso indicaban la entrada en los espacios sagrados megalíticos construidos a cielo abierto. Si vamos más lejos, podemos verlas en la entrada de los puertos marítimos, los faros que nos indican a través del color de sus luces, cuál es la zona de babor o estribor, (derecha o izquierda) sobre la cual debe posicionarse un barco para entrar.

Podemos observarlas en su conjunto, a modo de puerta que nos separa de algo que aún no conocemos, los misterios, o bien de forma diferenciada. Es decir, siendo cada columna única en su naturaleza, y complementaria a la columna dispuesta frente a sí, quedando entre ellas, el espacio creado por el equilibrio de las dos energías que representan ambas columnas. En cualquiera de los casos, siendo portal o columnas, representan un arquetipo distinto. Dos senderos por los que caminamos a lo largo de nuestra vida, cada cual con sus propias características.


¿Qué es un arquetipo?

Es importante que podamos comenzar por el principio, si no podríamos perdernos en el fabuloso mundo del verbo. El arquetipo es un modelo o ejemplo de ideas o conocimiento del cual se derivan otros tantos para modelar los pensamientos y actitudes propias de cada individuo, de cada conjunto, de cada sociedad, incluso de cada sistema.

Un sistema de palabras, de ideas, de ideales, o de pensamientos, un sistema de creencias, sigue una conducta regular, envuelto en su propio paradigma; incluso se usan arquetipos para modelar su propio camino, para abrirse campo en un medio de ideas abstractas, poco entendibles o ininteligibles, solamente guiados por sus propios pensamientos y creencias.

En el libro Realidad del alma, Jung propone que en el mundo primitivo todos los hombres poseían una especie de alma colectiva, pero con el pasar de los años y la evolución, surgió un pensamiento y una conciencia individual que ayudó en gran parte con la formación del modo de pensar de cada cultura de forma individual y de su tipo de actuar. Una persona está integrada por conductas regidas por arquetipos, junto con sus diferentes caminos y sus estadios. Existen tres caminos: Conocimiento, Poder y Amor.

Fuente – Wikipedia 


ESTRUCTURA DEL SER

Columnas Árbol Sefirótico

Podríamos decir que ambas columnas representan simbólicamente las dos energías fundamentales del Universo que han de complementarse para encontrar su equilibrio. Tanto el exceso de la naturaleza de una columna como su defecto, se traduce en un desequilibrio. Esto es una tarea más que interesante e imprescindible en el trabajo energético de equilibrar lo masculino y lo femenino, pues es precisamente estas fuerzas una forma de representar ambas columnas.

Así los llamaremos indistintamente como Columnas o Senderos.

La columna de la Derecha no puede sostener nada sin la columna de la Izquierda, de manera que una experiencia de Bondad implica necesariamente una experiencia de Maldad, a fin de que la primera adquiera  sentido. A menos que la conciencia se identifique con la columna Central, la del equilibrio, unificadora de las dos tendencias.

La figura de la izquierda se corresponde con el Árbol de la Vida, o Árbol Sefirótico. Éste está formado por 3 columnas:

  • La de la derecha se conoce con el nombre de columna de la Bondad, de la Gracia o de la Tolerancia.
  • La de la izquierda, como columna del Rigor, de la Ley, o aún del Sacrificio o Necesidad.
  • Y la del Centro como columna del Equilibrio.

Vemos que las esferas (Séfiras) de la derecha están unidos a los de la izquierda por un camino, al que se da el nombre de Sendero. Ese Sendero hace que las energías contenidas en un Séfira desemboquen inevitablemente en el que le sigue, lo cual hace que no pueda comprenderse el sentido de un determinado Séfira sin comprender el significado de su oponente.


LOS DOS SENDEROS

El Sendero de la derecha nos muestra la Gracia, la iluminación. El Sendero de la izquierda nos conduce a la Ley, el Conocimiento. Si vivimos apoyados únicamente en los Centros de Vida de la derecha, tendremos el sentimiento de estar en la verdad y actuaremos en sintonía con el cosmos, pero sin conocer los secretos de su organización: es la vía de la Fe, la vía de los Santos.

Si, por el contrario, vivimos apoyados exclusivamente en los Séfiras de la izquierda, tendremos el conocimiento de las leyes que rigen el universo, sabremos utilizar las fuerzas del átomo y operar transmutaciones  con ellas, pero, faltados de la luz por la que se ordenan y clasifican todas las cosas, iremos de error, en error, de sufrimiento en sufrimiento, hasta conquistar, a ese precio, la verdad.

 


POLARIDADES DE LOS SENDEROS

POLARIDADESPodemos hablar, al tratar las cualidades de ambos senderos, de polaridades, de pares de opuestos, de energías que se han de equilibrar entre sí para un bien superior. Es necesario comprender que debemos estar dispuestos a trabajar en ambos senderos, identificar en cada momento por cuál estamos caminando, para así, poder discernir correctamente sobre la necesidad o no de equilibrarlo. Así, las características más importantes sobre el significado simbólico de ambos senderos, las podríamos resumir de la siguiente manera.

  • Podemos pues decir que la columna de la izquierda es la que sirve para “bajar” a las realidades materiales, mientras que la columna de la derecha es la que nos permite, “subir” a la espiritualidad. La columna de la derecha son los herederos de la luz; los de la columna de la izquierda son los herederos de la sombra. La columna del centro establece el equilibrio entre las  fuerzas contrarias y constituyen el punto ideal en el que debemos situarnos.
  • En la columna de la derecha residen los poderes creadores y en la de la izquierda la posibilidad material de manifestarlos. Y vemos también que si esos poderes creadores se utilizan arbitrariamente, de manera inútil o perversa, su manifestación material no subsiste.
  • Por la columna de la derecha circula la Luz y por la de la izquierda las tinieblas. Ello significa que por la derecha las energías espirituales circulan desnudas, sin ropaje material, y que por ello no pueden ser utilizadas en nuestro estado evolutorio actual. En la columna de la izquierda, por el contrario, esas energías se encuentran interiorizadas en un envoltorio material, creado gracias al sacrificio en una esfera superior. Lo masculino y lo femenino se juntan y el hombre, que representa la columna de la derecha, emite una pequeña cantidad de energía-simiente que se introduce en la mujer, representante de la columna de la izquierda, especializada en crear formas físicas.
  • El sendero de la izquierda es el que aporta la experiencia. Todo lo que se encuentra en la izquierda en el organismo es portador de cristalizaciones y constituye la parte “acabada”. En el hemisferio izquierdo se sitúan, por ejemplo: la lógica, el análisis, el detalle, el método, el lenguaje, la memoria concreta, la percepción del bien y del mal, la racionalidad, la estrategia. Estamos hablando de conceptos mentales, pero ¿qué sucede con el corazón? El cerebro es el que gobierna el organismo. A través de los músculos, imprime un movimiento al cuerpo y cuando un órgano se siente enfermo, es al cerebro que transmite su pesar. A través del filamento nervioso, emite sus órdenes hacia abajo y obtiene la información de abajo hacia arriba. El cerebro es el ordenador que llevamos dentro. Pero el corazón, siendo el que asegura la circulación de la sangre, es quien posibilita el funcionamiento del cerebro, o sea, es como la corriente eléctrica sin la cual el ordenador nunca podría funcionar. En resumen, el cerebro es el centro controlador de acontecimientos y el corazón es el que los valora y el que guarda memoria, es decir, conciencia de ellos.
  • De la columna de la derecha nos viene la inspiración divina; de la columna de la izquierda nos viene el Conocimiento por medio de las experiencias materiales. El hombre necesita unir ambas virtudes. La Revelación  Divina de nada nos sirve si no estamos dispuestos a interiorizarla en la vida material, convirtiendo la Ley en piedra.

Nuestro trabajo humano, en la etapa involutoria, consiste en equilibrar las distintas tendencias, las que proceden de la columna de la derecha y las que proceden de la columna de la izquierda, viviendo con la  conciencia anclada en la columna del centro.


En nuestra mitología, nuestras raíces, en los cuentos populares, se han insertado arquetipos de ambos senderos para relatarnos el misterio de la polaridad del Ser de muchas formas distintas. Así, podríamos hablar de Los 3 Reyes Magos, Rómulo y Remo, Adán y Eva, Caín y Abel, David y Golliath, Cástor y Póllux (Gemelos del signo de Géminis), Sol y Luna, Agua y Fuego, Aire y Tierra, Caperucita y el Lobo, Pinocho y Pepito Grillo, Bambi y Tambor, y un largo etc que trataremos de abordar poco a poco en este blog.

 

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