Los alquimistas retoman la vieja teoría griega de los cuatro elementos (tetrasomía). Para evitar equívocos, conviene insistir sobre el siguiente punto: los cuatro elementos (Agua, Tierra, Aire, Fuego) no designan las realidades concretas cuyos nombres llevan. Son estados, modalidades de la materia.


“Los cuatro elementos responden, en efecto, a los estados generales y apariencias de la materia. La Tierra es el símbolo y el soporte del estado sólido. El Agua, símbolo y soporte de la liquidez. El Aire, de la volatilidad. El Fuego, más sutil todavía, responde al mismo tiempo a la noción sustancial del fluido etéreo, soporte simbólico de la luz, del calor, la electricidad, y a la noción fenomenológica del movimiento de las últimas partículas de los cuerpos12.”


Los alquimistas distinguen dos elementos visibles: la Tierra y el Agua, continentes de dos elementos invisibles, el Fuego y el Aire; y hacen corresponder estos cuatro elementos con las cuatro cualidades tradicionales: cálido, frío, húmedo y seco (fig. 3). En correspondencia con la Sal, se suele describir un quinto elemento, el Éter o Quintaesencia, especie de mediador entre los cuerpos y la fuerza vivificante que los penetra.

Concepción utilizada con frecuencia es el llamado ciclo de Platón: hay cambio periódico continuo entre los elementos (el Fuego se condensa en Aire; el Aire se cambia en Agua; el Agua, solidificada se transforma en Tierra; la Tierra se trueca en Fuego; luego la transformación se reproduce en sentido inverso).

Ciclo y producción de los cuatro elementos.

Fig. 3 LOS CUATRO ELEMENTOS

 

Por otra parte, los alquimistas se empeñan en relacionar la clasificación Azufre-Sal-Mercurio con la teoría de los cuatro elementos; de ahí este cuadro.

Diagrama de la materia prima, los tres principios y los cuatro elementos alquímicos.

En fin, la génesis de los cuatro elementos preocupa mucho a los adeptos, lo que motiva múltiples interpretaciones de la “Tabla de Esmeralda”. He aquí al respecto, una tentativa de elucidar un pasaje oscuro de dicho escrito, suministrada por uno de los intérpretes modernos de las doctrinas alquímicas, el doctor Lambert:

“Parece, en nuestra opinión, fácil de interpretar ese pasaje si se lo relaciona con la emanación primordial o Telesma, que, proveniente del Sol, pasa por los cuatro estados de materia de que hemos hablado: el fuego, el aire, el agua y la tierra. El Sol es el padre de ese Telesma y lo emite en estado de fuego… ‘El Viento lo ha llevado en su vientre’, dicho de otro modo ese Telesma, al abandonar el estado de fuego, pasa al de aire simbolizado por el viento. ‘La Luna es su madre’: aquí se trata, verosímilmente, del pasaje al estado de agua. ‘La Tierra es su nodriza’; es decir que ese Telesma recibe su materialización última en sustancia sólida, representada por la tierra” (fig. 4).
Los 4 elementos según R. Lulio.

fig. 4. Los cuatro elementos según R. Lulio.


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