En el trazo de una simple línea podemos descubrir el mayor secreto de la Geometría. Tan sólo es necesario tomar consciencia de su propia naturaleza. Si se ha creado de forma consciente o inconsciente.


Si trazas una línea sobre un papel, sin aplicar la atención ni la intención necesaria, no se aplicará, por ende, discernimiento alguno sobre ella, por lo que será, para unos simples ojos, una línea. Un sencillo trazo sobre una hoja de papel.

Sin embargo, si trazamos esta línea con la plena consciencia de su naturaleza, y siendo obra y creación nuestra, esta línea podrá ser masculina o femenina; podrá ser constructiva o destructiva; podrá sumar o restar; podrá ser recta o curva; concreta o abstracta; finita o infinita; evolutiva o involutiva.

Nos mostrará la evolución de nuestra consciencia, de nuestro pensamiento concreto al abstracto.

En ese mismo momento en el que la forma queda imprimada de nuestra esencia, toma la concepción de Sagrado.

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