La BioGeometría, o Geometría Sagrada, no es nada novedoso de una nueva era en la que está viviendo la Humanidad. Básicamente son códigos del universo, que hemos olvidado en algún momento de nuestra existencia como seres humanos. El ser humano, así como el Universo, es Geometría y Proporción. Todo el universo se constituye por una energía basada en campos móficos (geometría), proporciones y secuencias, llamada Orgón.

La Bioenergética de la Pirámide es sólo un ejemplo de un campo mórfico asociado a una estructura geométrica concreta, que ha formado parte de la historia de nuestro mundo desde los albores de la humanidad. Dejando a un lado las teorías extraterrestres y otras tantas excentricidades con los que muchos de nosotros podremos, en mayor o menor medida, estar o no de acuerdo, es cierto que estos gigantescos edificios se construyeron con un fin y, por su tamaño, su finalidad no se podía restringir únicamente al pueblo de Egipto ni a sus reyes y faraones. Antoine Bovis, técnico y radiestesista francés, ya en los años 20 visitó el interior de la Gran Pirámide de Keops, y vislumbró una serie de luces de colores y pudo sentir una energía especialmente concentrada en la cámara del Rey (situada más o menos a una tercera parte de la altura desde la base hacia la cúspide de la pirámide). Al regresar a su casa en Francia construyó una réplica de la pirámide para estudiar sus efectos y observó que se producían ciertos efectos sobre la materia orgánica expuesta a este campo mórfico. Entre esos efectos se produce una rápida deshidratación de la materia, ya que el campo generado destruye los dipolos de agua acumulados en los organismos. Esto, aplicado a la microbiología, puede destruir microorganismos como virus y bacterias, con lo que nos encontramos un efecto antiséptico y bactericida, muy recomendable para el mantenimiento de la salud. Más tarde, en los años 50, Karl Dbral, radioantenista checoslovaco, experimentó también con réplicas a escala de la Gran Pirámide, descubriendo que tenían la particularidad de acumular cierto tipo de energía. En aquel entonces se desconocía su procedencia, y recibió la denominación de “La Energía de las Formas”. Experimentó con cuchillas de afeitar de acero usadas, las colocaba en el interior de la pirámide a ⅓ de la altura desde la base, con orientación Norte – Sur. En sus observaciones comprobó que mantenían el filo de la cuchilla para un afeitado aceptable entre 150 y 200 usos. Esto hizo que se dirigiera a la oficina de patentes para registrar la pirámide como “aparato que conserva el filo de las cuchillas”. El expediente estuvo por más de 10 años en la oficina de patentes porque no sólo debía demostrar que funcionaba, sino que debía explicar cómo. Este tiempo fue suficiente para seguir con sus experimentos y comprobar que la estructura superficial del acero se debilita al contacto con el agua, desgastando el filo durante el afeitado. Al someterlo a la energía piramidal, y producirse la ruptura de los dipolos de la molécula de agua, se regenera la estructura de la malla cristalina, permitiendo el uso continuo de la cuchilla. Regaló al director de la oficina una pirámide explicándole cómo debía usarla, y tras varios años usándola, finalmente le concedieron la patente 10 años después de su solicitud. Wilheim Reich, psicoanalista austríaco de origen judío, uno de los discípulos más brillantes de Sigmound Freud junto con Carl G. Jung, se interesó especialmente por los temas relativos a la sexualidad, como la líbido, cuyo estudio le llevó a descubrir por observación algo de elevada importancia: una conexión energética común a todo organismo vivo, a la que llamó Orgón. Dedicó gran parte de su vida a demostrar sus leyes mediante la observación de sus variadas formas de manifestación. Más tarde, ahondando en sus estudios, se percató de que esta energía existe de forma libre en la atmósfera y en el Universo. Según Reich, la Energía Orgón es una energía cósmica primordial, libre de materia (masa) y que fluye a través de cada organismo como una fuerza vital. El orgón se caracteriza por un movimiento, una pulsación, una radiación y una superimposición. Si esta energía es estable, hablamos de Orgón positivo o POR. Por el contrario, si esta energía se estanca hablamos de energía DOR u Orgón muerto. ¿Que implica una energía libre de materia? Una energía libre de cualquier partícula o masa que sea perjudicial para los organismos vivos. Antes de descubrir el Orgón, Reich obtuvo una gran reputación internacional como científico, mantuvo correspondencia con Albert Einstein a quien demostró la existencia de esta energía. Entre todos los inventos relacionados con la energía orgón, cabe destacar el cloudbuster o rompenubes, un artefacto capaz de limpiar la atmósfera tanto de radiaciones electromagnéticas como de partículas perjudiciales.
Cómo funciona el orgón

Cómo funciona el orgón

Curiosamente, estos descubrimientos fueron desarrollados de forma totalmente paralela en Europa principalmente, aunque Wilheim Reich se nacionalizó en EEUU, pero mientras que en Europa se continuó con los estudios de la energía de la pirámide, en EEUU la FDA (Food & Drug Administration) se esforzó en desacreditar a Reich, quemaron públicamente sus archivos y murió en la cárcel tachado de charlatán. Esta energía Orgón es de la misma naturaleza que la que se acumula en el interior de la pirámide, a la que Karl Dbral no supo ponerle nombre. La gran diferencia es que la pirámide no genera esa energía orgón, tan sólo es capaz de acumular aquella que se encuentra en su campo de influencia. Podemos imaginar así los efectos que podría tener una forma piramidal, construida con la finalidad de ser un generador de orgón. O dicho de otra forma, un generador de orgón bajo el campo mórfico de la pirámide, acumulando esta energía libre de masa autogenerada influyendo en los planos físico, químico, emocional y energético. En los años 70, diversos médicos y científicos estudiaron más a fondo las posibles aplicaciones de la pirámide en el ámbito de la salud, obteniendo siempre muy diversos e interesantes resultados, la gran mayoría de ellos positivos, hasta el punto de que varios médicos auguraron un gran futuro de la pirámide en el ámbito de la medicina moderna. Por algún motivo, en los años 80 todos los estudios sobre la “medicina de la forma” dejaron de llevarse a cabo, y su aplicación práctica, no sólo de la energía piramidal, quedó relegada únicamente al campo del ocultismo y de sanadores clarividentes. Tanto las aplicaciones de la Pirámide como de un orgonite, así como de un orgonite piramidal, cambiarán ciertos paradigmas en los campos científico, energético y medicinal.  
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