Sabemos que la respiración es la acción del cuerpo al introducir aire y sacar un residuo de dióxido de carbono.

Pero además, inspiración proviene de la raíz latina inspirare que significa «estar influido por la divinidad». Este significado implica un hecho obvio, que, aunque el consciente colectivo lo tenga olvidado, aún sigue en la programación del inconsciente. Hablamos de la inspiración del artista, influido éste por las musas, que no dejan de ser divinidades que influencian a la Humanidad en las artes liberales, de forma que hace consciente lo inconsciente, saca a la Luz aquello que la Humanidad ha olvidado.
Al nacer, traemos con el primer aliento el ánima o principio animado; y al morir, exhalamos nuestro último aliento. Los antiguos creían que el aliento era el principio animado que se ocultaba detrás de toda creación. El aliento es el verdadero Ser del hombre.
KUNDALINI
En Occidente, el aliento es conocido como la «fuerza vital»; es el mismo principio conocido como el Prana de la India, el Qi de China o el Ki de Japón. Todos ellos representados bajo la Geometría del Dodecaedro.
En las prácticas Orientales de Yoga se cree que la energía vital (o energía de la respiración) derivó de la Kundalini, fuerza creativa vital del interior de nuestros cuerpos, que espera ser despertada. La serpiente Kundalini es el símbolo de la verdadera sabiduría.
Así se representa a Shiva con una serpiente enroscada al cuello. También podemos ver el pasaje judeocristiano, en el que tienta a Eva a comer el fruto del árbol de la Ciencia. O el símbolo de Toth Hermes Trismegistos, el báculo con las dos energías equilibradas Ida y Pingala en forma de serpiente que elevan su conciencia hasta el Orbe sobre el báculo. Ambas serpientes es la Kundalini, una fuerza expresada por la suma equilibrada de dos energías, la masculina y la femenina.
Del Griego nos viene también la palabra entusiasmo, en theos asmo, estar poseído por la Divinidad. Vemos así que el entusiasmo es un sinónimo antiguo de inspiración.
Una vez que la respiración se hace consciente, nos abrimos a una energía inspiradora divina. Así, se enseña que con cada respiración inhalamos la conciencia de la Divinidad. Ésta es la única ganancia que existe, así como realizar la respiración de forma inconsciente, sería nuestra única pérdida.
Muchas personas están tan absorbidas por las pequeñeces de la vida diaria que rara vez se paran a pensar en la importancia y verdadero significado de la respiración. Corazones cerrados a esta conciencia hasta que el cuerpo se ve tan agotado físicamente que aparece la falta de aliento, y con ella, una salud deficiente.

 

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