Creemos que es el Ser humano quien debe sanar la tierra, sin embargo, “LA TIERRA ES LA MEDICINA”. La Tierra, la Gran Madre, tiene como propósito proveernos de cobijo y salud, de nutrirnos y cuidarnos, de amarnos. 

El Ser Humano, con su Amor, ayuda a Gaia a seguir firme en su propósito respecto a la humanidad y los seres que nos acompañan en nuestro devenir. Cuando el hombre comprenda su propia Divinidad, advertirá que la Tierra es un Santuario donde todo es vida, y todo cuanto es vida es sagrado.

“Respeto por la Vida, en todas sus formas, y en todas las formas.”

Consagrar el elemento Tierra, sacralizarlo, es reconocerlo en su forma más Divina, es despertarlo, ingresar en su campo de poder, más allá de la materia o de su geometría. Consagrar el elemento Tierra, así como consagramos el fuego, el aire o el agua, es considerarlo un ser vivo con su sistemas energéticos y biológicos, para así honrarlo como se honra a toda la vida.

Consagrar el Elemento Tierra es reconocer en sí mismo el poder infinito de la Divinidad manifestada en la tercera dimensión, es conectar con su esencia para sentirnos parte del TODO, conectar con la gran red sinergética que conecta a todos los Seres siendo uno más, de plena consciencia, y vital en el desarrollo de la Vida.

La enfermedad de la Tierra es una Utopía. La Tierra no enferma, enferman los Seres que la habitan desequilibrando las energías que activan los mecanismos vitales que proporcionan la vida sobre ella. Cuando una sóla especie que forma parte de la pirámide de evolución se desconecta del ciclo de la vida, se desencadena la enfermedad, que se manifestará en aquellos puntos o zonas donde necesite restablecer ese equilibrio, la sanación.

Solos parte de la Tierra, somos sus hijos, y debemos honrarla y cuidarla por todos los años que ella nos ha dado cobijo y protección. Nos educan en lo individual, pero no solos más que una pequeña parte del todo, gobernado por la Madre, Gaia. 

Ella tiene el poder de dejar de nutrirse para que vivan todos sus hijos, de cualquier especie. Tiene la generosidad de no permitir que ningumo de nosotros pase hambre, o necesite descanso. Ella es así, lo da todo por nosotros.

Cuando el Ser Humano re-conecte con esa gran red bioneuronal que une a todas las especies, cuando pueda reconectar con el latido de GAIA, entenderá que ella la vida no es posible. 


s el momento de volver a la Tierra, de conectar con los campos, de cultivar tu propio alimento, de pastorear, de cuidar los pastos, de formar parte del ciclo infinito de la Ia Vida. Es el momento de reconectar a la red sinergética que formamos todos los hijos de Gaia, para cuidarla y nutrirla, y ser conscientes de que somos un eslabón imprescindible para la vida del aquí y el ahora.

GAIA no está enferma, es la medicina para que todos sus hijos recuperen su equilibrio. 

Amémosla, y cuidemos de ella.

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