[cta id=”786″ align=”none”] El concepto y la palabra Alquimia, en la mayor parte de los casos genera cierta confusión, revuelo y controversia. Es común asociar la palabra Alquimista a la figura del Misántropo o Eremita medieval que se afanaba en dar con la clave o “Piedra Filosofal” que le permitiera transmutar por ejemplo un metal pesado, gris y frío como el Plomo en otro más ligero, brillante y valioso: el Oro. De tales reminiscencias que han calado en el subconsciente colectivo occidental, asociamos al Alquimista con la figura de aquella persona capaz de transmutar y polarizar no sólo la naturaleza de la materia, sino también su auténtica esencia.
El verdadero concepto de Alquimia, está basado en lo abstracto o intangible, no en la sustancia o lo concreto. Es la chispa vital pura la que enciende el Athanor del Alquimista. Esta chispa puede ser una simple idea o concepto, que tendrá que reunir los elementos para materializar su obra.

La Alquimia pues, nos lleva de lo conceptual, intangible o abstracto a lo tangible, concreto y sustancial, y esa es la Magia cuando una Idea puede llegar a transformar la Vida de muchas personas y nos conduce por el maravilloso sendero de lo Etéreo a lo Corpóreo.
Formación - Xavier Madrid

Hermes Toth Trismegisto – Mercurio

La palabra Alquimia viene del árabe al-khīmiyā, y significa “Arte”. Llegó a Europa a través de este pueblo y sus sabios. Anteriormente, predominaba la corriente hermética nacida en el antiguo egipcio, de Hermes Toth Trismegisto, deidad grecoegiocia, a quien los romanos llamaron posteriormente Mercurio, y el cristianismo San Pancracio.
Es a Hermes a quien debemos el conocimiento de las Leyes Universales, donde, a base de simbolismo, se explica la mecánica del Universo, y cómo el Hombre terreno debe obrar al frente de su vida para su propia evolución. El conocimiento de las leyes fueron encriptados en forma de símbolos, de metáforas relacionas con los reinos mineral, animal y vegetal, y transmitidas de voz a oído de maestro a discípulo.
Algunos eruditos trataron de demostrar esas fórmulas simbólicas en los reinos de la materia, realizando importantes avances científicos.
Así, la Alquimia es a la Química, lo que la Metafísica es a la Física

 

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