Todas las culturas, desde las más antiguas han ido dejando vestigios de su existencia, sus conocimientos y sus creencias en base a ciertos símbolos, ya sean de carácter arquitectónico o artístico. Podríamos decir que el simbolismo es el lenguaje de la Sabiduría Eterna en su aspecto místico esencial. Los grandes Maestros transmiten el conocimiento precisamente en un lenguaje simbólico. Por falta de intuición nos es difícil comprenderlo. Aquellos que siguen el camino de la concentración, la meditación y la contemplación, están en disposición de recuperar la memoria de ese lenguaje no escrito.

El sello de la Sociedad Teosófica tiene su origen en este otro sello, que se corresponde al sello que usó HP Blavatsky en la firma de sus propios documentos. En la zona central no se encuentra la Cruz Egipcia. En lugar de esa cruz aparecen las letras “E.B.”, iniciales de “Elena Blavatsky”. Sobre el sello se muestra la corona de Condesa. Dentro del círculo se advierten los signos astrológicos y kabalísticos referentes a la propietaria del sello.

El sello de la imagen fue tomado de una placa galvanizada original hecha en 1874 o 1875 (o incluso un poco antes), a partir de un grabado en madera hecho al mismo tiempo. El grabado en madera podría haberse usado en esta impresión pero esto lo habría destruido. De manera muy evidente, este grabado de madera es substancialmente el sello de la S.T.

A continuación os invito a viajar en el simbolismo de cada uno de los elementos del emblema de la Sociedad Teosófica para su meditación y contemplación. Pero antes de comenzar, comentar que para evitar problemas de derechos, he diseñado un emblema propio, destacando cambios de disposición en colores y ciertos elementos, algunos de los cuales no existen en el emblema original.

MOTTO

Rodeando el emblema suele verse un lema que dicta: “No existe mayor Religión que la Verdad“. Ésta es la traducción aceptada del lema original en sánscrito. Una de estas palabras tiene un significado especial que arroja Luz sobre el conjunto del lema. En sánscrito original es Satyan nasti paro dharmah, que podría ser traducido como “Nada es más elevado que la Verdad“. Las primeras tres palabras pueden ser traducidas literalmente así:

  • satyan “que la Verdad,”
  • nasti “no es,”
  • paro “más allá, más alto.”

Dharmah es complicado de traducir debido a sus múltiples significados. Sus raíces indican “lo que es firme o establecido“. Y desde el sentido de esta raíz base ramifican otros significados como Ley, aduana, deber, moralidad, justicia, religión, enseñanzas o doctrina, buenas obras y naturaleza esencial.

El lema no habla de lo que pensamos comúnmente como religión. Más bien indica que ninguno de nuestros compromisos, estructuras de pensamiento, convenciones sociales o ideas pueden estar por encima de aquello que realmente es. Y es que la Verdad es más grande que cualquiera de las partes que la componen, y está más allá de las nociones que tengamos sobre ella. Al hablar de lo más alto, el mismo lema dirige nuestra atención a la zona superior del lema, en el que se ve la palabra OM, símbolo de lo que realmente es, de la vibración primordial de la que todo fue creado, símbolo de la Verdad.

OURUBOROS

Ouruboros. Así se conoce al símbolo de la Serpiente que se muerde su cola, símbolo de la eternidad, de la evolución del Manvantara. El significado del ouruboros, como tal, remite a la naturaleza cíclica de las cosas y a la idea del eterno retorno. Ambas interpretaciones, en este sentido, se refieren a la concepción de la existencia como un ciclo que siempre recomienza, y cuya continuidad consiste en un constante renacer. Ouruboros también se asocie a la naturaleza cíclica del tiempo, donde el instante presente es eternamente devorado por el instante futuro, constituyendo una secuencia infinita de instantes que mueren y renacen a cada momento.

La antigüedad del símbolo del ouruboros se rastrea tres mil años atrás en la historia humana. En el Antiguo Egipto, por ejemplo, se guarda testimonio del ouruboros en un jeroglífico de la cámara mortuoria de la pirámide de Unis. Según los egipcios, representa las numerosas reencarnaciones del alma, ya que periódicamente la serpiente cambia su piel, como sucede con los numerosos cuerpos del ser humano cada vez que encarnamos. También es símbolo de sabiduría, de la astucia y de la mente pensante. Según muestra La Doctrina Secreta, la palabra querría decir también Maestros de la sabiduría y del poder. Su cola que penetra en la boca, implica el ciclo perpetuo en aparición y desaparición del Universo manifestado. Con forma de círculo, simboliza la perfección, ya que es la figura más perfecta, mostrándonos, en sus diferentes relaciones, la gran doctrina según la cual el número y el peso, construyeron el Universo, mientras la armonía, por un momento perturbada y luego restablecida, controla y preside sobre ello.

El área que encierra la serpiente representa el Universo y todo lo que éste contiene. En las versiones coloreadas del sello, por lo general es azul, pasando de un cielo claro o azul cielo en la parte superior a un azul oscuro, casi azul marino en la parte inferior. Ese azul representa el cielo cósmico, más allá del cielo físico que vemos; toda sustancia material en el universo, desde materia sutil y enrarecida en la “cima” del universo a materia gruesa y densa en el “fondo”. Este fondo de color no es realmente una parte del sello, pero le da su propio significado al símbolo completo, al igual que los otros colores utilizados en algunas versiones del sello.

TRIÁNGULOS ENLAZADOS

ESTRELLA DE DAVID - ESTRELLA HEXAGONAL - ESTRELLA DE SEIS PUNTAS - XAVI MADRID SOCIEDAD TEOSÓFICASobre ese Universo circunscrito por el Ouruborus, hay dos triángulos entrelazados. Simbolizan la integración de los opuestos en completo equilibrio; el hombre y la naturaleza, lo sutil y lo grosero, lo masculino y lo femenino, el origen de todas las cosas.

El triángulo que apunta hacia arriba, que es de color claro, simboliza el espíritu o la conciencia. El triángulo que apunta hacia abajo, que es de color oscuro, simboliza la materia o sustancia. El hecho de que los dos triángulos estén entrelazados es una declaración de la interdependencia del espíritu y la materia. Es un concepto teosófico básico que toda partícula de materia tiene conciencia en sí misma y que cada chispa de conciencia se manifiesta a través de una forma material. La materia y el espíritu son mutuamente dependientes en su existencia en este plano. Ninguno puede existir sin el otro.

Es significativo que se usen los triángulos para simbolizar el espíritu y la materia, aunque ésta última tiene otras formas de representación. El espíritu y la materia son tripartitos en sus naturalezas.

El espíritu o la conciencia tiene tres aspectos:

  1. la realidad del ser,
  2. la conciencia de los demás y
  3. la actividad gozosa.

En el hinduismo, se llaman sat (ser), chit (conciencia) y ananda (bienaventuranza), tres términos a menudo se ejecutan juntos como sat-chit-ananda para simbolizar la unidad de estos tres aspectos. En la filosofía platónica se les llama el Bien, el Bello y el Verdadero. En la Francmasonería se les llama Sabiduría, Fuerza y ​​Belleza. En el cristianismo, corresponden a la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, y a las tres virtudes sobrenaturales: la fe, la esperanza y el amor.

La materia también tiene tres aspectos:

  1. estabilidad,
  2. actividad y
  3. regularidad.

En el hinduismo se habla de ellos como tres “hilos” (gunas) a partir de los cuales se teje la materia: tamas o inercia, rajas o actividad, y sattva o armonía. Corresponden a los tres elementos alquímicos de sal, mercurio y azufre, y están representados por los tres colores alquímicos negro, rojo y blanco (nigredo, rubedo y albedo), que son los colores básicos que se encuentran en todo el mundo.

Por lo tanto, no es accidental que los triángulos se utilicen para representar el espíritu y la materia. Los tres lados y tres puntos de los dos triángulos suman doce, el número de signos del Zodíaco, las Tribus de Israel, los apóstoles de Cristo, las labores de Hércules y muchas otras docenas mitológicas y simbólicas. Todos se refieren a las experiencias que experimentamos en este mundo.

La idea de que la materia y el espíritu son los dos lados de una moneda se refleja también en la teología cristiana tradicional. Sostiene que al final de los tiempos habrá una “resurrección general”, cuando todos los cadáveres serán traídos a la vida y unidos con las almas de las cuales fueron separados en el momento de la muerte. Entonces en la eternidad, dice la teología cristiana, nuestras almas y cuerpos volverán a unirse, tal como son ahora. El significado interno de la doctrina cristiana de la última resurrección general es la misma que la enseñanza teosófica de la coexistencia mutua de la materia y el espíritu. La realidad es un todo, una unidad que se expresa a sí misma como espíritu y materia sin dejar de ser esencialmente Uno. Ese hecho lo expresan los triángulos entrelazados, que, aunque dos, forman un todo interrelacionado tal como lo hacen el espíritu y la materia o la conciencia y la sustancia.


De forma más amplia, los dos triángulos entrelazados forman lo que se conoce como “Sello de Salomón” o Escudo de David (magen David). Pero este no es su origen. Existe una moneda hindú muy antigua en la cual se ve este símbolo rodeado por rayos solares, y ya se conocía en las primeras épocas en Indostán. En la página 260 de Isis sin Velo, H.P. Blavatsky expone el asunto muy bien, acompañándolo con dos diagramas que ilustran sus formas hindúes y judías.

Este símbolo compuesto por los dos triángulos simbolizan también la constitución septenaria del ser humano y de todas las cosas. Ambos triángulos disponen de seis vértices y seis triángulos, encerrando un espacio central que es su séptima división, representando éste el séptimo principio que está en el universo, el ser pensante, e implica a todas las cosas por medio de los seis triángulos. Sus vértices tocan los lados de la serpiente, o la gran rueda de la evolución por medio de la cual el pensador gana experiencia sobre el mundo material. El triángulo superior, llamado el albedo, se refiere al espíritu, mientras el inferior, o el obscuro o nigredo, a la materia. Una vez entrelazados, significan, según el Bhagavad Gītā, que el espíritu y la materia son coeternos y siempre unidos. Por lo tanto, representan también los grandes opuestos en la naturaleza y en la mente, el bien y el mal, la noche y el día, masculino y femenino, libertad y esclavitud, frío y calor. Los opuestos por medio de los cuales podemos al final vislumbrar la verdad. Esta figura desempeña un papel muy importante en la Cábala, por esa razón se dice que su representación en este mundo, es un reflejo o el reverso del verdadero triángulo en los mundos superiores.

Tres puntos .·.

3puntos

Este símbolo no es original de la Sociedad Teosófica, pero en algunos emblemas sí se ha añadido, y por eso lo he añadido a mi composición, para hablar de él.

Los tres puntos constituyen el más simple y perfecto emblema del ternario, es decir, todo el Ser, idea o fuerza simbolizados por el número TRES.

Tres es vida, verbo, luz, energía, sonido, vibración.

Esto es lo que expresa la palabra Trinidad: el padre, el hijo y el Espíritu Santo.

El Padre es la vida y representa el poder, la fuerza, la expansión.

El Hijo es el verbo, la palabra creadora, la forma de lo que existe.

El Espíritu es la Luz, no la sustancia, ni el Ser representado por el Padre, ni la inteligencia en forma activa representada por el Hijo; sino la propia sustancia, la propia inteligencia y la Luz producida por el Poder Infinito y por la Inteligencia Infinita en acción; es, por lo tanto, infinita también. El 3 es el equilibrio perfecto entre la Vida, el Verbo y la Luz.

El punto superior, que está hacia lo alto, representa el Primer Principio de lo Absoluto, de lo Único, es la Causa Primera en la cual existen originalmente todas las cosas. Es la Suprema Realidad invisible que produce todos los seres. En él están resumidos el pasado, el presente y el futuro. Los dos puntos inferiores son la imagen de la Dualidad. Cada uno de ellos es un aspecto diverso del punto superior, de la unidad primera y originaria, que es siempre indivisible aunque se muestre en esa doble manifestación.

 

ANJ - ANK - AHNK - ANHK O ANKH

ANHK - SIMBOLOGÍA EGIPCIA - EMBLEMA SOCIEDAD TEOSÓFICAANHK – Cruz Ansata. Símbolo egipcio. Símbolo de inmortalidad; la circunferencia (Espíritu) sobrepuesta a la Tau (materia), escapando de su prisión. El cuadrado T y el círculo combinados son, por lo tanto, otra representación del espíritu y la materia que interactúan y producen vida mediante su interacción.

El concepto de inmortalidad representa la continuidad de la vida más allá del proceso de la muerte del cuerpo.

La cruz egipcia, colocada en el centro del sello en el interior del espacio creado por los seis triángulos entrelazados, no es menos antigua ni es menos interesante que éstos últimos. Debería ser de color blanco brillante, ya que representa al hombre regenerado. Los brazos inferiores (Cruz o Tau) representan la materia, mientras el oval situado encima es el Espíritu quien, unido a la materia, es la VIDA, ya sea material o eterna. Es también el símbolo de Venus, que, según La Doctrina Secreta, es la hermana mayor de la Tierra. En Venus se perciben nuestros cambios, y los que proceden de allí, nos influencian a nosotros. Esta cruz se encuentra en la gran mayoría de los papiros egipcios. El Libro de Job es en realidad una traducción, en cierto modo alterada, de El Libro de los Muertos usado por los egipcios, en el cual se relata que el alma, o el candidato, entra en la Cámara de las Dos Verdades para ser juzgado en presencia de Osiris. Él es Job. Al entrar, se encuentra frente a Isis, una virgen, a quien le dice: “Hice un pacto con mis ojos que no miraré a una doncella”. Isis tiene en su mano el AHNK. Se encuentra habitualmente en las manos de los guardianes de los muertos y de la humanidad (Osiris, Thot, Anubis, Isis…).

En el centro de la estrella de seis puntas, en el centro de lo que llamamos antes el espíritu y la materia está la cruz egipcia o ankh, símbolo de la vida eterna. Los seis vértices de los triángulos y el ankh en el centro representan los siete principios del Universo, del Ser, y de todas las cosas. Podemos considerar el hexagrama con doce lados o vértices (seis hacia afuera y seis hacia dentro), con lo que el centro es el decimotercer elemento, que corresponde a Cristo entre los apóstoles, a Hércules en sus labores, y así sucesivamente. El ankh también representa la idea de que la vida eterna resulta de la integración completa del espíritu o la conciencia (el triángulo ascendente) y la materia o sustancia (el triángulo descendente).

Así, el ankh repite, en un registro inferior, el simbolismo ya expresado por los triángulos entrelazados, la serpiente y la esvástica rodeada. Todos esos elementos hablan de las conexiones mutuas entre el espíritu y la materia como expresiones de la fuente divina, simbolizada por el Om que corona. La repetición, con variación en los detalles, de los mismos significados simbólicos por diferentes elementos es una declaración de las correspondencias que existen en todo el universo.

El mundo finalmente es uno y completo, es coherente y tiene sentido en todas sus partes.

Eso es lo que el sello también está diciendo en su totalidad.


El ankh también se llama una cruz “ansada“, es decir, cruz “con mango”. Las figuras humanas o divinas en el arte egipcio a menudo se representan como portadoras del ankh por su lazo o “mango”. Cuando estamos funcionando en un modo completamente humano, con el espíritu y la materia equilibrados, tenemos, por así decirlo, un “asidero” en la vida.

SVÁSTIKA

ESVÁSTIKA - XAVI MADRID - SOCIEDAD TEOSÓFICALa cruz giratoria, situada en el pequeño círculo sobre la serpiente, en la parte superior del sello, y unida al vértice del triángulo superior, es conocida como Svástica. Es un símbolo muy antiguo que en oriente se encuentra casi en cualquier lugar. En sánscrito se llama esvástica, que significa “bueno”. Proviene de la palabra “swasti” bienestar, a su vez de “su” bien “asti” es. En uso popular en la India, se cree que es un signo de buena suerte. En la Europa medieval fue utilizado por los cristianos y se llamó gammadion (porque está hecho de cuatro letras gamma griegas) o en Inglaterra fylfot porque se usó para llenar (fyl) el pie (fot) de vidrieras. También se encuentra representada en el símbolo del Lauburu propio del País Vasco.

Todas las cruces simbolizan algún aspecto de la manifestación. A la esvástica se le ha concedido muchos significados. Es una cruz giratoria, su movimiento en el sentido de las agujas del reloj (diestro, a la derecha, o deasil) sugiere las fuerzas dinámicas de la creación. Así, la esvástica representa el gran proceso de devenir, que produce el mundo en el que vivimos. Simboliza lo que los astrofísicos llaman la expansión del universo. A veces representa la voluntad divina, así como la “Rueda de la Ley”, mencionada tanto en los libros buddhistas como en los brahmánicos. Según se afirma, cuando los Buddhas vienen, imprimen otro giro a la Rueda de la Ley, y Kṛiṣṇa le dice a Arjuna que, él que no sostiene la rotación de la gran rueda de la acción y reacción entre los dos mundos, vive una existencia de pecado sin propósito. En la India, la Svástica representa el sitio o el centro en el cual fluyen las fuerzas del gran desconocido para mostrarse sucesivamente en varias manifestaciones, ilustra también el gran molino de los Dioses en cuyo centro está situada el alma y donde, la revolución del eje, atrae todas las cosas para que se reconstruyan, amalgamen y transformen una y otra vez.

El círculo que encierra la esvástica es lo que se llama el “anillo que no se pasa“, es decir, el límite alrededor del universo conocido y dentro del cual las fuerzas creativas constantemente giran y evolucionan con la vida. Sin embargo, en su acción rotatoria, el centro de la esvástica está quieto. Cuando nos emplazamos a este lugar en el punto de no cambio, como T.S. Eliot dijo en Burnt Norton, “en el punto muerto del mundo cambiante”. Es el punto de calma y paz en medio del mundo constantemente cambiante que nos rodea.

La esvástica rodeada de una circunferencia, que simboliza el mundo en su aspecto dinámico de devenir, está justo debajo del símbolo Om, que representa lo eterno y absoluto del que emana el mundo. Su disposición en el sello es por lo tanto significativa. Este mundo cambiante depende o se cuelga del absoluto invariable. Además, el resto del sello, que representa aspectos particulares de este mundo en evolución, se expande desde la esvástica circundante. El resto del sello nos da, por así decirlo, una mirada más cercana al proceso simbolizado por la cruz que gira, el proceso que está sucediendo dentro de él.


Cuando se representa la esvástica girando en la dirección opuesta, simboliza las fuerzas de contracción o destrucción que provocan el fin de un mundo cuando ha completado su evolución. La esvástica de giro inverso no es malvada, sino simplemente un símbolo de la liquidación de las energías creativas y del proceso de haber llegado a su fin.

Los nazis adoptaron este antiguo símbolo sagrado (al que llamaron Hakenkreuz o “cruz doblada”) y pervirtieron su significado, del mismo modo que el Ku Klux Klan en los Estados Unidos adoptó la cruz y pervirtió su significado como un signo de odio e intimidación. Pero la esvástica todavía se usa como un símbolo sagrado en todo el mundo, por ejemplo, por los jainistas de la India, cuya religión está dedicada a la inofensividad.

AUM

En la parte superior del emblema está la palabra sánscrita AUM, una palabra sagrada en la India, utilizada por hindúes, budistas y otros. No puede traducirse al español porque su significado es más simbólico que ordinario. Estamos acostumbrados a escuchar sobre la palabra OM, cuando en realidad, OM no es la palabra, sino el sonido que emite la palabra AUM, es la vibración primordial de la manifestación. Se pronuncia como una sola sílaba, “om“, pero está escrita con tres letras en sánscrito: a, uy m-au es la forma en que el sánscrito escribe el sonido o. Es, por lo tanto, la Unidad Suprema manifestándose de una manera triple. Es la Trinidad, que se encuentra no sólo en el cristianismo, sino en el hinduismo, el budismo y, de hecho, en todo el mundo en muchas religiones, escuelas iniciáticas y filosóficas.

Como Palabra Sagrada, AUM es como el término griego Logos, adoptado por los primeros cristianos para simbolizar el orden divino manifestado en el universo:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”.

Es la palabra que crea, sostiene y transforma todo el cosmos: la palabra que Dios pronuncia eternamente. Es la vibración eterna del Universo, en cuya manifestación se produce la creación de las cosas.

Incluso la forma de las letras sánscritas es interesante simbólicamente. Lo que parece un “3” conectado a lo que se parece a la letra griega PI es la letra sánscrita “a”, que está escrita así en dos dimensiones. La pequeña línea curva sobre la parte PI de la letra “a” es la letra “U”, que es unidimensional. Y el pequeño punto es la letra “M”, sin dimensiones. A medida que las letras de la palabra AUM progresan de una a la siguiente, se vuelven más pequeñas en dimensiones, y finalmente terminan en el punto primario, la singularidad a partir de la cual se expande todo el universo en el momento de la creación.

El Om está en la parte superior del sello porque simboliza que el Absoluto se expresa a sí mismo como la tríada o inteligencia divina, el Logos del que emana el universo y al que, al final de los tiempos, regresa. El gran trabajo devocional hindú, el Bhagavad Gita, dice que de la palabra Om debe comenzar todo, porque simboliza el origen divino de todas las cosas.

FLOR DE LOTO

En el Oriente, la flor de loto significa pureza espiritual. El loto (padma), también conocido como loto sagrado, loto indio o rosa del Nilo, es una planta acuática que florece en el agua.

En el simbolismo budista, el significado más importante de la flor de loto es la pureza del cuerpo y del alma, ya que crece en estanques sucios cuyos suelos son lodos y oscuros, de los que se nutre su raíz. El agua lodosa que acoge la planta está asociada con el apego y los deseos carnales, y la flor inmaculada que florece en el agua en busca de la luz es la promesa de pureza y elevación espiritual.

Simbólicamente se asocia con la figura de Buda y con sus enseñanzas y, por eso, son flores sagradas para los pueblos de Oriente. Cuenta la leyenda que cuando el niño Buda dio los primeros pasos, en todos los lugares que pisó, florecieron flores de loto.

En las religiones de Asia, la mayor parte de las divinidades están sentadas sobre una flor de loto en el acto de la meditación.

En la literatura clásica de muchas culturas asiáticas, la flor de loto simboliza la elegancia, la belleza, la perfección, la pureza y la gracia, y está a menudo asociada con los atributos femeninos ideales.


La flor de loto es un misterio para la ciencia, que no puede explicar la característica que tiene de repeler a los microorganismos y a las partículas de polvo.

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