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Pasamos una tercera parte de nuestra vida durmiendo y, por tanto, mantenemos un contacto directo con el mundo de los sueños, ya sea consciente o inconsciente. Es por eso que los sueños es una gran herramienta de trabajo personal y terapéutico, ya que nos posibilita el acceso al inconsciente mediante una simbología propia.


Esta simbología onírica es determinada por multitud de factores, entre los que podemos destacar: 

  1. Nuestro estado de presencia / consciencia
  2. Nuestra capacidad de atención primaria
  3. Nuestro estado psíquico / emocional
  4. La presencia del inconsciente colectivo, que forma parte del entorno en el que nos desenvolvemos diariamente.

EL TRABAJO TAREPÉUTICO DE LOS SUEÑOS

El terapeuta o psicólogo que emplea en su trabajo los sueños acompaña al consultante mediante la escucha, la recolecta o la incubación de sueños. A través de los sueños el consultante establece un diálogo consigo mismo que es facilitado – nunca dirigido – por el terapeuta, según éste vaya percibiendo los patrones de conflicto emocional, pudiendo ser incluso influenciado por su estado propio, sus experiencias, e incluso por su propia historia.

Es importante tener en cuenta que ninguna de las escuelas psicológicas posee la verdad sobre los sueños. En la terapia de sueños se deben combinar métodos asociativos, simbólicos, psicoanalíticos y gestálticos con herramientas de actuación como son la mayéutica, la actuación del sueño y sus partes, la imaginación activa, la conciencia corporal del sueño…

No existe una única interpretación de los sueños porque son polisémicos y sus verdades deben ser trabajadas en función de las necesidades del soñante. El trabajo terapéutico con los sueños es un saber que emplea distintos métodos y que requiere rigor, método, sensibilidad, atención y empatía.

El trabajo con los sueños genera un proceso en el que el consultante conoce sin censuras cuáles son sus deseos, sus apegos, sus pulsiones, sus virtudes y sus posibilidades. El terapeuta lo acompaña y le ayuda a encuadrar ese trabajo en una terapia existencial enfocada al crecimiento personal o a la desaparición de dificultades, síntomas o carencias personales.

El trabajo del terapeuta que emplea los sueños es un trabajo que se sitúa entre lo inconsciente y lo supraconsciente, respetando siempre a la persona y su destino o yo esencial.

El trabajo con los sueños ayuda al consultante a situarse en la vida sabiendo por qué actúa, cómo actúa y para qué actúa. Ello le permite ver sus necesidades y sus límites y facilita la integración de su personalidad.

Trazando el relato personal, el mapa emocional y simbólico del consultante con la ayuda de los sueños somos capaces de saber cómo se percibe el consultante y hacia dónde se encamina. Y ahí comienza nuestra labor: acompañarle en el viaje de la salud.

La formación introductoria para el trabajo terapéutico con los sueños es fruto de años de investigación rigurosa y dota a los alumnos de diversas competencias como la comprensión del fenómeno de los sueños desde la neurociencia, el empleo de herramientas básicas y metodologías para la terapia con sueños o la destreza de comprender los propios sueños como fundamento para trabajar con los demás.

EL TRABAJO TAREPÉUTICO DE LOS SUEÑOS

QUÉ APORTA EL TRABAJO TERAPÉUTICO CON SUEÑOS

El trabajo terapéutico con sueños facilita el autoconocimiento y el desarrollo personal, permite liberar emociones, regula el descanso, reduce las pesadillas, ordena los procesos imaginarios, ayuda a reparar desequilibrios psíquicos causados por abuso de sustancias visionarias y adicciones, orienta la búsqueda del sentido de la vida, atempera la neurosis, mejora la autoestima, integra la personalidad y acompaña el crecimiento personal.


FUENTES –

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