La glándula pineal también se conoce como cuerpo pineal, conarium, epífisis cerebral o el “tercer ojo”. Esta pequeña glándula controla, entre otras cosas, el patrón de sueño-vigilia del cuerpo.


Anatomía y función de la Glándula Pineal

Situada en el centro del cerebro, cerca de la glándula pituitaria, la glándula pineal recibe su nombre por su característica forma de árbol. Es de color gris rojizo y está formada por células pineales y células neurogliales. En las personas, tiende a solidificarse a una edad bastante temprana, entre los 12 y los 20 años, cuando ya se puede observar cierta calcificación.


La glándula pineal tiene varias funciones vitales, incluyendo la secreción de melatonina, la hormona que causa el sueño y regula ciertas funciones endocrinas. La glándula también ayuda al cuerpo a convertir las señales del sistema nervioso en señales para el sistema endocrino.

Fisiológicamente, junto con la glándula del hipotálamo, la glándula pineal controla el deseo sexual, el hambre, la sed y el reloj biológico que determina proceso normal de envejecimiento del cuerpo.

glandula-pineal-hipofisis

Melatonina: la hormona Glándula Pineal

La glándula pineal es la única que segrega la hormona melatonina. Los investigadores han determinado que la melatonina tiene dos funciones principales en los seres humanos: ayudar a controlar el ritmo circadiano el “reloj biológico, y la regulación de los ciclos de sueño y vigilia. Además, ayuda a la hipófisis a regular ciertas hormonas reproductivas.

Para realizar la función de reloj biológico, la glándula pineal precisa “captar” en qué momento del día estamos. A grosso modo, necesita distinguir entre las horas de luz y oscuridad para regular la secreción de hormonas. ¿Cómo logra esto? Manteniendo conexiones con las vías visuales.

La producción de melatonina es estimulada por la oscuridad e inhibida por la luz. Las células nerviosas son sensibles a la luz natural que entra por la retina del ojo y envía la señal al núcleo supraquiasmático, que pasa por la médula espinal y el sistema simpático hasta la glándula pineal, sincronizando nuestro sistema nervioso con el ciclo de día-noche.

El ritmo circadiano es un ciclo biológico de 24 horas que se caracteriza por patrones de sueño-vigilia. La luz del día y la oscuridad ayuda determinar nuestro ritmo circadiano. De forma que, la exposición a la luz detiene la liberación de melatonina, y a su vez, esto ayuda a controlar los ritmos circadianos.

Cabe destacar que en algunos peces, reptiles, anfibios y algunas aves el cuerpo pineal es una formación que integra, además de una glándula, a órganos fotorreceptores cuyas fibras “desembocan” en la parte superior del cráneo. Sí, lo has entendido bien: algunas especies cuentan, literalmente, con un “tercer ojo” en la parte superior del cráneo (si entendemos “ojo” como formación de fotorreceptores). Estas especies emplean este ojo parietalcomo solución para que la luz pueda llegar a la glándula pineal y, por tanto, ser útil al organismo. Es decir, en estas especies, la glándula pineal no actúa como tercer ojo pero sí su necesidad de luz ha propiciado una “solución evolutiva” consistente en un “tercer ojo” existente sobre el cráneo.


La melatonina también ejerce una función en el desarrollo y funcionamiento de los ovarios y los testículos. Actúa como reloj biológico presentando una intensa actividad hasta llegados los 7 u 8 años, posteriormente la producción de melatonina empieza a decaer, y lentamente comienzan los primeros cambios hacia la madurez sexual.

Cabe decir que existen estudios que indican que la glándula pineal es muy sensible a determinados químicos ambientales. En algunos países se está viendo que las niñas llegan a la pubertad de forma más temprana, supuestamente debido a la exposición de ciertos componentes químicos que hay hoy en día en el ambiente y la comida.


La glándula pineal y su conexión espiritual

El concepto de la glándula pineal como el “tercer ojo” tiene su origen la creencia de la existencia de un vínculo entre el mundo espiritual y físico a través de esta estructura. Además de las funciones fisiológicas tan importantes de la glándula pineal, tradicionalmente ha sido considerada una parte del cerebro capaz de generar una conciencia superior y un enlace con el mundo metafísico. Además, la glándula pineal parece estar más activa durante la meditación y la visualización.

Si por otro lado tenemos en cuenta el hecho de que la glándula pineal regula las funciones del sueño, y éste es un campo donde podemos vislumbrar el plano astral (también conocido como mundo de los deseos o mundo emocional), podemos deducir la importancia que tiene esta pequeña glándula para traer al consciente los mensajes que se desvelan en el mundo de los sueños. 

La asociación de la glándula pineal con el mundo espiritual está mediada por la dimetiltriptamina

La dimetiltriptamina o DMT se trata de un alcaloide de la familia de la triptamina (es decir, de la misma familia que la melatonina) presente de manera natural en ciertas plantas con propiedades alucinógenas, como la famosa ayahuasca. Esta sustancia es responsable, en parte, de las visiones, experiencias extracorpóreas y cambios de estado de consciencia reportadas por sus consumidores y la que hace que las plantas que la producen de manera natural adquieran el estatus de sagradas para los pueblos en donde su consumo forma parte de la cultura y el misticismo.

glándula pineal

La sorpresa en torno a la DMT vino cuando se halló que no sólo se sintetizaba de manera natural en plantas, sino también en mamíferos y, sí, en seres humanos: hablamos de la dimetiltriptamina endógena. La DMT endógena se sintetiza a partir de la acción de la amino N-metiltransferasa en el precursor natural de la DMT, la triptamina. Esta síntesis, según estudios, ocurre en parte en la glándula pineal.

Por supuesto, a los niveles presentes en nuestro organismo, esta sustancia no tiene propiedades alucinógenas, pero su síntesis alterada se ha propuesto como responsable de ciertos trastornos mentales en donde las alucinaciones forman parte de la sintomatología, como la esquizofrenia. En concreto, la hipótesis de la transmetilación en la esquizofrenia propone que la malfunción de la monoamino oxidasa (MAO), una enzima dedicada a la finalización del efecto de ciertos neurotransmisores, produce una elevación anormal de los niveles de DMT y otras sustancias en el organismo, siendo causa de la sintomatología positiva de esta enfermedad.

La función de la DMT endógena permanece a debate. Algunos grupos de investigación apuntan a que su papel natural, lejos de las experiencias alucinógenas, es el de regular la actividad del sistema inmunológico como reguladores de la inflamación y de la homeostasis inmunitaria a través de los receptores sigma-1 presentes tanto en las células de nuestro sistema nervioso como de nuestro sistema inmunitario.


En cualquier caso, tener en cuenta que nuestro organismo es capaz de generar por cuenta propia esta sustancia, DMT, al igual que ciertas plantas sagradas, como la ayahuasca. Con lo que es innecesario su consumo a menos que sea tratado en la forma que es, una planta sagrada. Como perteneciente a lo sagrado, al mundo de la sanación, hay que tener cierta responsabilidad en cuanto a su uso y consumo, pues el cuerpo estaría expuesto a una dosis extra de esta sustancia, pudiendo tener experiencias fuera del cuerpo por otros planos de realidad, o viajes astrales, que escapen a nuestro control. Es necesario el acompañamiento de una persona capacitada para trabajar con estas plantas, que respete el santuario sagrado que rodea a su propia naturaleza, así como la propia del ser humano. Estas plantas alcaloides tienen un fin terapéutico y medicinal, y no es recomendable tratar con ellas únicamente para experimentar un viaje extracorpóreo.


Referencias –

EnglishFrenchGermanItalianPortugueseSpanish

you're currently offline

Site Protection is enabled by using WP Site Protector from Exattosoft.com