Génesis 19,26:

Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.


Sacrificio, es el precio que se paga por alcanzar nuestros objetivos. Ser consecuentes con nuestros actos y no mirar atrás, porque el pasado pasado es, y el presente sólo es presente en el instante en que se vive, pues cada tecla que pulso ya se ha convertido en pasado y, posiblemente, dentro de varios artículos, lo que en este instante es presente, y ahora es pasado, haya caído en el olvido. Y si nuestro paso por esta vida tiene como fin caer en el olvido, es que nuestros actos sólo tienen consecuencias en el presente, sin tener su eco en la eternidad.

LA MUJER DE LOT - ESTATUA DE SAL

Tampoco podemos vivir del pasado, pues el pasado ya pasó, y nuestro futuro nos espera, impreciso, indeterminado, aleatorio como el caos, pues no está escrito, y nada puede cambiarlo, pero tampoco conocer se puede. Vivir el presente es lo que importa, vivirlo con ganas y espíritu, vivirlo y sentirlo desde el Gozo, sin desperdiciar el tiempo que nos ha sido asignado, pues es el único bien del que disponemos para cump,ir nuestros objetivos.

Pasado, presente, futuro; ayer, hoy, mañana, antes, ahora, después. Todo es incierto, incluso el presente, pues ninguno lo conocemos hasta que sucede, y una vez sucedido ya forma parte del pasado. Y el después aún no ha llegado, y cuando lo haga, pasará de largo igualmente. Y el futuro, aunque sabemos que existe, aún no ha sucedido.

No podemos modificar el pasado, pero sí podemos actuar en el presente para definir mejor nuestro futuro; pero no un mejor futuro para nosotros, sino uno del que nuestros hijos sean sus dignos herederos.

El pasado ya lo conozco pues está escrito, el presente se escribe en cada instante, y el futuro… el futuro es una gran libro en blanco esperando a ser dictado por nuestros actos presentes.


La mujer de Lot, debido a su anclaje al pasado y a su incapacidad de mirar hacia el futuro, es convertida en estatua de sal.


¿Cómo saber si seguimos el camino correcto? ¿Cómo saber si andamos de frente o, por el contrario, caminamos de espaldas, mirando siempre al pasado? Falsa ilusión de nuestros pasos que creen avanzar en el espacio por el simple hecho de desplazarse en un sentido, mientras nuestra mirada continúa anclada en el pasado.

El presente es lo que vives hoy, el pasado dejó de existir, y jamás un alma puede anclarse en un pasado inmóvil, debe evolucionar y vivir este presente que será la causa de nuestro futuro próximo.

Lo importante no es preguntarse si miramos o no atrás, lo importante es saber que el futuro nos aguarda con maravillosas experiencias, y el empeño en revivir episodios pasados sólo nos lleva a una dura cruzada con nosotros mismos, pues el alma lucharía contra el tiempo, y eso es imposible.

No siempre dejamos cosas en el pasado, a veces son las cosas las que nos abandonan, duelen, sufrimos, pero revivir ese sufrimiento una y otra vez impide la evolución de nuestra alma, que muere poco a poco. Recordar es bueno, y sano a la vez, pero debemos aprender algo: si los recuerdos que nos hacen llorar son de felicidad, entonces, ¿por qué llorar? Debemos aprender a levantar nuestros corazones para adquirir una nueva conciencia, acorde con nuestros sentimientos pasados, y alcanzar así la exaltación de nuestra alma.

El día a día, el camino que debemos recorrer para conseguir la paz no es fácil, ni rápido, ni está exento de peligros. Nuestra destreza en recorrer el camino muestra nuestro nivel de aprendizaje en este mundo.


Artículo Original escrito el 8 de Febrero de 2010, bajo el título ESTATUA DE SAL. 

Reeditado el 04 de Enero de 2019 bajo el mismo título.

 

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